LOS ESPÍRITUS
DE EL COMENTARIO SOBRE LA CARTA
A LOS ROMANOS
“Espíritu” juega un número de significantes contenidos en el pensamiento
de Orígenes, señalando buenas y negativas naturalezas, de una parte de cada ser
humano, y al propio Espíritu de Dios.
A través de su obra, el planteamiento de
Orígenes a “espíritu” toma dentro de la consideración la polivalencia de
“espíritu” en la Biblia y en el común entendimiento de principios del siglo
tercero.
“Espíritu”
es un concepto complejo en el mundo antiguo. La palabra griega πνεῦμα
y la palabra latina spiritus pueden significar viento así como el aliento
de la respiración, la vida misma, inspiración divina, espíritu humano, divino
espíritu o cualquier ser inmaterial.
Orígenes señala que las Escrituras
mismas usan muchas palabras en una variedad de diferentes maneras. Acerca este problema a través de la
noción Aristotélica noción de homonimia, reconociendo que una palabra puede
nombrar completamente dos o más diferentes realidades.
Esta noción de homonimia es
presentada a través de la versión de Rufino del Comentario sobre Romanos, así como en la Philocalia.
La palabra “espíritu” es también un
término equívoco. Orígenes reconoce el complicado uso escritural de la palabra
y dice:
Justamente
como hemos mostrado que diversas leyes son señaladas por Pablo en esta carta
bajo una palabra de “ley” y diversas muertes son nombradas bajo la sola palabra de “law”, y diversas muertes son
nombradas bajo la única palabra “law”, en diverss muertew son nombradas bajo la
única palabra “muerte”, pero ahora nosotros vemos diversidad de espíritus indicada
bajo la única palabra de “espíritu”.
Este comunicado, introduce la exégesis de
Origenes de Romanos 8:14-16, prepara un fundamento para lo más substancial
discusión del comentario de los diversas presencias espirituales.
Mientras el reconocimiento de la
calidad homónima de “espíritu” en las Escrituras es un importante factor como
él categoriza los diferentes espíritus, no se apresura a asumir que cualquier
espíritu dado no está relacionado al Espíritu divino, particularmente en las
referencias escriturarias a “espíritu”. Homonimia es únicamente una parte de la
hermenéutica. Vital a su bíblica interpretación la creencia de Orígenes en la
divinamente naturaleza inspirada de la Biblia, que requiere eso que toma muy
seriamente el lenguaje espiritual que él encuentra allí. Aunque está seguro que
el “espíritu” puede referirse a diferentes realidades, muestra que muchas de
estas realidades comparten cualidades y participan de alguna manera en el Espíritu divino.
Espíritu es un homónimo, pero no un nombre conferido casualmente, ya que Dios
es identificado como espíritu en las Escrituras. Así, Orígenes busca por muchos
vínculos comunes como sea posible entre los espíritus de la Biblia. Emplea este
método frecuentemente a través de sus trabajos exegéticos, intentando encontrar
común relación entre los pasajes escriturarios y explorando si la forma de la
misma palabra es usada en dos diferentes libros de la Biblia. A menudo
encuentra que el uso de una palabra ilumina a otra; por ejemplo: Los versos del
Cantar de los Cantares los pies del
amado añaden a su entendimiento de Jesús lavando los pies de los apóstoles en
Juan.
La palabra “espíritu” puede
representar diferentes existencias, pero Orígenes encuentra una sólida base
común para ellos en su relación al Espíritu que es Dios. Adicionalmente a su
propia participación en Espíritu, la mayoría de los espíritus son una parte del
esquema pedagógico dirigido por Dios como Espíritu. Sus funciones no son
siempre positivas, en el caso de espíritus malignos. No obstante, incluso su
trastorno de pedagogía es en sí misma una forma de instrucción, mostrando aún
más que todo espíritu desempeña una función educativa delineando la creación
más cerca del Creador.
El lenguaje de espíritu impregna el Comentario sobre la Carta a los romanos.
Los diez libros de la versión latina contienen 407 referencias a espíritus
específicos (espíritu de santificación, de deslealtad, etc.). Entre estas
referencias a espíritus específicos son 47 para espíritus buenos, 35 para existencias
de espíritus malas y 22 para espíritu humano. Sin embargo, la mayoría son
espíritus de Dios, mostrando que el Espíritu Santo es las “primicias” de todo
espíritu en el texto de Orígenes (incluido en estas referencias el espíritu de
adopción). El Espíritu Santo también sirve en Orígenes como una base para
muchos otros usos de “espíritu”. Tales expresiones como “en el espíritu” (43) y
a través del espíritu (5) y numerosas otras menciones (36) de la novedosa, ley,
sabiduría, paciencia, y frutos del espíritu inclina a tener el espíritu de Dios
como un punto de referencia. (Por supuesto que hay muchas más referencias a
“espíritu” en el texto. Estos números solo indican tales específicos usos).
Generalmente, “espíritu” o bien hace
referencia a o deriva del propio Espíritu de Dios.La homonimia “espíritu” tiene un significado cuando
aplicado a Dios y otro cuando es aplicado a otras existencias, aunque los
significados traen una relación del uno con el otro. El Espíritu divino es
completamente incorporal; “espíritu”, como las palabras “luz” y “fuego”, son
usadas alegóricamente de Dios. En Según
los Primeros Principios de Orígenes, escrito anteriormente, y en el Contra Celso, escrito más tarde, hay un
consistente argumento contra la aplicación de la noción materialista de
espíritu para Dios. Con respecto al
Espíritu divino el concepto de Orígenes es espiritualizado con en ese de los
Gnósticos. Sin embargo, todo otro espíritu es algo corpóreo, aunque no
carnalmente. Los ángeles poseen cuerpos etéreos, y ambos buenos y malvados
espíritus pueden estar enlazados a, o asociados con específicas situaciones. El espíritu humano, también,
está asociado con el cuerpo terrenal en esta vida y con el cuerpo espiritual en
la vida por venir.
A pesar de estas diferencias entre
el Espíritu divino y muchos espíritus inferiores el nombre “espíritu”, así como
el adjetivo “espiritual”, enfatiza en la participación en el Espíritu de Dios y
es opuesto la “carne”. El “espíritu” aun cuando no es divino, describe “cosas
comprensibles” “en la forma de antítesis para las cosas sensibles”. Incluso más
importante aún, el espíritu es conectado
a la vida.
Orígenes ve el Espíritu de Dios en
el trabajo y a través de muchos espíritus menores. Su insistencia sobre la
prioridad del Espíritu Santo influencia su exégesis de todo espíritu.
“Espíritu” es un homónimo, pero la mayoría de los espíritus comparten más que su
nombre con el Espíritu de Dios, quien eleva espíritus creados para participar
en el trabajo de Dios. En la exploración los diferentes espíritus de las
Escrituras, Orígenes intenta mostrar como ellos conducen a la divina verdad y
entendimiento.
“Espíritu” es la más justo al
referirse al Espíritu de Dios, pero las numerosas referencias de espíritus en
las Escrituras conducen a Orígenes a explicar específicamente, los diferentes
tipos de espíritu que él encuentra allí; el espíritu humano, los espíritus de
esclavitud y de adopción, espíritus ministeriales, fuerzas espirituales
malignas, y regalos espirituales los que Orígenes llama “espíritus”. Sus
referencias a estos espíritus consistentemente bíblicas, todavía él se esfuerza
para explicarles una parte de su visión panorámica del viaje del alma en el
cual estas existencias espirituales desempeñan unas funciones cruciales. Para Orígenes, la batalla
es al mismo tiempo cósmica y psicológica; los espíritus son a la vez externos e internos para el ser humano. Mientras
los malos espíritus luchan contra el ser humano, “cada creatura superior
observa nuestras luchas e impugna y sufre cuando nosotros somos conquistados
pero se regocijan cuando ganamos”. El resultado de esta batalla, como Orígenes
lo describe, puede ser determinada por la libre elección del ser humano. Así,
mientras el Espíritu Santo es la perfección del espíritu mismo, es el ser
humano quien está temporalmente al centro de la lucha del espíritu, abriendo la
puerta a un espíritu y rechazando al otro.
Cada espíritu puede desempeñar una
función en la orientación al ser humano, para el bien o para la maldad.
Todos los espíritus, incluidos
aquellos quienes guerrean contra los seres humanos, son parte de la Escuela del
Espíritu de Dios. El Espíritu Santo es el Director quien supervisa el
crecimiento espiritual y educación de cada ser humano. Sin embargo, igual que
las escuelas en los días de Orígenes, la Escuela del Espíritu involucra a un
número de docentes menores. Estos profesores son diferentes e inferiores al
Espíritu divino, pero ellos asisten en algunos aspectos en el trabajo del Espíritu.
***
Orígenes y sus lectores comparten el
entendimiento que la educación envuelve a un número de diferentes instructores
con varias especialidades y grados de importancia. Este modelo ayuda a dar forma
la propia presentación Origeniana sobre él mundo del espíritu. El principio de
la vida de uno como estudiante a menudo implicado en una clase de rito de iniciación antes de que fuera miembro completo de una
escuela. Una vez, ya en la escuela, un estudiante habiendo encontrado una
variedad de instructores. Pedagogos, quienes tenían poco estatus social y no
necesariamente mucha educación, desempeñan un función particular manteniendo la
disciplina y enseñando el conocimiento básico, haciendo el papel de tutores y
enseñando a los asistentes.
***
En la teología de Orígenes, este
modelo de lucha para la educación, así como el estudiante se mueve de un
profesor a otro, uno más elevado en la búsqueda de más alto conocimiento, es el
modelo de viaje humano espiritual. Los espíritus ocupan las posturas de muchos
profesores encontrados a lo largo del camino, preparando al estudiante de
diferentes maneras para el encuentro último con el profesor quien es el propio
Espíritu de Dios.
Para categorizar estos espíritus
creados, Orígenes hace algunas distinciones básicas, distinciones que son
necesarias porque de los muchos matices de la palabra πνεῦμα y spiritus.
El primero distingue entre “espíritus racionales” y “espíritus materiales”.
Espíritus “materiales” o “irracionales” son, por ejemplo, los espíritus del
viento e inflamables enviados por el Señor ciertas circunstancias y mencionado
en Isaías 4:4. En el establecimiento de esta distinción, Orígenes aclara que él
está indicando un espíritu racional, en lugar de una fuerza de la naturaleza,
cuando él usa la palabra “espíritu”, sin ningún adjetivo o frase que diga lo
contrario. El no tiende a usar “espíritu” para describir realidades carnales, a
pesar de sus posibles matices griegos.
Los espíritus racionales, son aún,
sin embargo, un diverso grupo. Orígenes encuentra que ellos, como están
descritos en un número de diferentes pasajes, cualquiera puede ser bueno o
malo. Aún la línea entre estos buenos y malos espíritus a con frecuencia parecen poco claros, puesto que incluso malos
espíritus, como espíritus ministeriales y espíritus de castigo, pueden algunas
veces desempeñar una función en el pedagógico trabajo de Dios con relación a la
humanidad.
En general, el Comentario
de sobre los Romanos aplica el lenguaje de “espíritu” a seres solo en la
medida en que hacen el trabajo de Dios. Cuando existencias malas sirven al
propósito pedagógico de Dios y participan, sin embargo, indirectamente, en el
trabajo del Espíritu Santo, ellos son llamados “espíritus”. Sin embargo, al
examinar su relación con el mal, suele no usar en el lenguaje “espíritu”. En el
Comentario sobre Romanos, Orígenes
habla del “demonio y sus ángeles”, en vez de “el demonio y sus espíritus” y
nunca se refiere al demonio mismo como espíritu. En suma, “el espíritu de este
mundo”, una complicada figura, es “espíritus” en Latin pero “Αρχων”, y no πνευ̂μα, permaneciendo en el fragmento griego. En su mayoría,
existencias que sean como Dios o sirvan al propósito de Dios parecen tener el
nombre de “espíritu”. Entre la confusión de lucha de espíritus está el espíritu
humano, el centro de la actividad pedagógica de Dios como está revelado en las
Escrituras.
***
Al analizar los diversos seres espirituales del Comentario sobre los Romanos, empezamos
con el espíritu humano, crucial para la pneumatolología de Orígenes.
Como los otros seres espirituales, Orígenes encuentra
en el espíritu humano descrito en el lenguaje de las Escrituras. Cita una y
otra vez desde uno de sus pasajes favoritos acerca de ambos espíritus, el
humano y el Espíritu Santo, “¿Con qué fin conoce la persona los pensamientos
del hombre sino es por su propio espíritu que está en él? Así también nadie
comprende los pensamientos de Dios sino es el Espíritu de Dios”. Este
pasaje, comparando el espíritu en el ser
humano al Espíritu Santo en Dios, proporciona una base para el entendimiento de
Orígenes sobre el Espíritu Santo y para su antropología pneumatológica. Para
entender el espíritu humano como una particular clase de existencia espiritual,
debe uno primero explorar su relación
del cuerpo humano y el alma luego girar a la relación del propio Espíritu Santo de Dios.
Como otras existencias espirituales, el espíritu humano es un maestro en la
Escuela del Espíritu.
El espíritu humano, fundamental en la elección de cada
ser humano debe hacer, está estrechamente relacionado al Espíritu Santo y
desempeña un particular e íntima función en la educación de la persona humana.
La relación entre el Espíritu Santo y el espíritu humano es primero
contextualizada por la relación del espíritu humano y al cuerpo humano y alma.
Orígenes describe la persona humana como espíritu-alma- cuerpo estando en
1Tesalonisenses 5:23. En este esquema, enfatiza una bipartita oposición tanto
lo carnal como las elecciones
espirituales del alma. Esta estructura bipartita también envuelve el leguaje
Paulino, cuando el habla de la oposición de la carne y el espíritu (Gal. 5:17),
o la persona exterior y la persona interior (Rom 7:22; 2 Cor. 4: 16; Ef. 3;16).
Esta dual perspectiva sobre el espíritu humano desempeña una función en el Comentario a los Romanos. Cuando
Orígenes dice, Pablo describe a cada ser humano como teniendo dos partes:
uno de los cuales él
está acostumbrado a nombrar a uno externo y el otro interno, y de estos él dice
que el uno es acorde a la carne (secundum
carnem) es diferente de aquel acorde al espíritu (secundum spiritum)- pienso esto es de lo que está escrito en
Génesis, donde uno está hecho a la imagen de Dios, y el otro está formado del
barro de la tierra… Porque allí hay ciertas cosas de las que toma su principio
del interior de la persona y alcanza a la persona exterior; pero hay otros que
habiendo comenzado desde la persona exterior, alcanzan la persona interior.
Este bipartito tratamiento sería entendido en el contexto de antropología general del
cometario, de su tripartita visión de cada der humano. En la lucha bipartita,
el alma (la tercera parte implicada) está al centro eligiendo casarse en sí
para el espíritu o para la carne. Orígenes expresa su estructura global n l
primer libro de el comentario, cuando examina Romanos 1: 3-4. Pablo sabe,
Orígenes dice:
esa es el alma (animam)
está siempre entre el espíritu (spiritum)
y la carne (carnem), y o bien se une
a la carne y llega a ser uno con la carne o se asocia por sí mismo al espíritu
y llega a ser uno con el espíritu; a partir del cual, de hecho, cuando se es
con la carne, el ser humano llega a ser carnal; y verdaderamente, cuando se es
con el espíritu, llegan a ser espirituales.
Por lo tanto, es el alma que elabora la libertad
humana, escogiendo lo que esa persona va a ser y hacer y sí uniéndose a sí
misma ya sea con la carne o el espíritu. Para crecer en la imagen de Dios, el
alma se une en sí misma con el espíritu; una unión con la carne es similar a la
unión con una prostituta.
Porque del curso de la lucha entre el espíritu y el
cuerpo, a medida que cada disputa para gobernar el alma, una breve discusión
del punto del punto de vista de Orígenes sobre el cuerpo ayudará a elucidar su
entendimiento del espíritu humano. Peter Brown ofrece una justo y comprensivo
análisis general de la perspectiva de Orígenes sobre el cuerpo; “describiendo
la ambivalente profundidad de Orígenes sobre el cuerpo”, afirma que:
…en los ojos de Dios, cada particular espíritu humano
le ha sido asignado una particular condición física como su apropiada compañera
de entrenamiento. Cada carne y sangre de la persona fue en particular a esa persona, y ha sido
exquisitamente calibrada por Dios… para desafiar al potencialmente poderoso
espíritu de cada uno para extenderse más allá de sí mismo.
La encarnación de cada alma es medicinal, permitiendo
a la persona la oportunidad moverse a través de Dios. Incluso las tentaciones
de la encarnación son pedagógicas.
En última instancia, cada cuerpo será transformado,
junto con el alma el espíritu. Esta transformación envolverá un cambio profundo
en la relación entre los seres humanos.
El Comentario
sobre los Romanos, como otros escritos de Orígenes, no ve el cuerpo humano
como necesariamente malo, aunque debe ser gobernado por el espíritu. El cuerpo,
así como el alma, es creación de Dios, y el mismo Jesús tiene un cuerpo físico.
Los cuerpos humanos pueden llegar a ser lugares de morada para Dios y templo del Espíritu Santo.
Al mismo tiempo, Orígenes es sumamente consciente de
la corruptibilidad y debilidad del cuerpo. (La necesidad de comer y el impuso
para procrear), por lo cual, si se le permite gobernar al alma, puede agobiar
la completa existencia humana. El alma puede ser “circuncidada” “si algunas
varas de impurezas para el alma de la asociación con el cuerpo” El alma regida
por el espíritu es hábil para poner sus miembros terrenales hasta la muerte por
cargar la muerte de Cristo en todo dentro de cuerpo. Esta carga de Cristo ayuda
a “sembrar” el cuerpo “animal”, pero eso lo elevará como un cuerpo espiritual.
La persona cuyo cuerpo, gobernado por el espíritu, ha empezado esta
transformación, ya es capaz para disfrutar los “bienes invisibles” de la era
por venir. Sin embargo, el entendimiento total es únicamente posible después de
que el cuerpo terrenal haya fallecido
Aquel que es menos en el reino de Dios es más grande
que quien está todavía en el cuerpo, él quien fue más grande que cualquier otro
nacido de mujer… ¿y verdaderamente, desde que al apóstol mismo dice que sabe en
parte y entiende en parte, será aquel el que se dice entender? ¿Por tanto como
cualquiera entenderá, habrá entendido en una copa y en un enigma, desde ese
entendimiento cara a cara es reservado para después de puesto fuera del cuerpo
terrenal, pero ahora como la Escritura dice: “el cuerpo corruptible pesa sobre
el alma”, eso es porque “no hay ningún entendimiento”, ninguno buscando a Dios”;
pues mientras estamos ocupados con las preocupaciones del cuerpo y buscamos las
cosas que pertenecen a los humanos, no somos capaces de buscar a Dios o las
cosas que son de Dios
A pesar de sus limitaciones, el cuerpo per se no es problema del alma. Siempre
que el espíritu gobierne el alma y el cuerpo, una verdadera vida espiritual es
posible; si el cuerpo y sus deseos gobiernan, una existencia carnal deteriorará
el alma. Ningún cuerpo regido por el espíritu es “carnal” en el sentido de
Orígenes, aunque sea aún corpóreo. De esta misma manera, si el espíritu no
gobierna, aún incluso una persona quien es físicamente pura comete pecado
“carnal”. Idealmente, el espíritu “masculino” y el alma “femenina”
han concordado y acordado entre ellos mismos…,
aumentar y multiplicar… y producir hijos, inclinaciones buenas y entendimientos
o pensamientos útiles, mediante el cual llenen la tierra y tengan dominio sobre
ella. Esto quiere decir que ellos voltearan la inclinación de la carne… a mejores
propósitos y tendrán dominio sobre ella.
El espíritu humano a la que el alma debería unirse es
el profesor más íntimo profesor del ser humano. En un pasaje, Orígenes equipara
el espíritu con la conciencia una significante función, además de un importante
vínculo entre Dios y la individual existencia humana. Como él dice, “´Parece
necesario examinar que la cosa es la que el apóstol llama ‘conciencia’-si es
una realidad específica otra corazón o alma (anima). La respuesta de Orígenes a la cuestión ha propuesto manejar
para diferenciar conciencia de ambos corazón y alma, mientras mostrando que
cercanamente relata a ambos:
Pienso que puede ser el espíritu (spiritus) mismo lo cual es dicho por el apóstol para estar con el
alma, de acuerdo a lo que hemos aprendido anteriormente, asociando con ella
como un pedagogo y también como un guía, que puede ya sea avisarle de mejores
cosas, o castigar y censurarla respecto a los pecados; de los que el apóstol
también dice, ‘Porque ningún ser humano conoce las cosas las que están en un
hombre, excepto el espíritu del hombre que está en él’; y puede ser el mismo
espíritu de la conciencia de quien él dice, ‘El espíritu mismo se vuelve
testigo con nuestro espíritu’. Y quizás, es el mismo espíritu quien cohesiona
con las almas de los justos, las que habrán sido obedientes a ello en todas las
cosas”
Más tarde en una discusión de Romanos 9:1, Orígenes elogia por decir que: “que
él sostiene que su conciencia está
contenida en el Espíritu Santo. La conciencia, entonces, es el espíritu en la
persona, un espíritu el cual está tan cercano al Espíritu Santo que sus
capacidades pueden ser contenidas dentro del Espíritu.
Orígenes describe el espíritu humano como como el
director espiritual del cuerpo humano (La función de la conciencia es el ángel
guardián con Orígenes, Mihály Kránitz).
Como el juez del alma, este guía espiritual de la
conciencia se adhiere al alma buena pero evalúa el mal con dureza. Como el
lugar de acogida del Espíritu Santo para el ser humano, el espíritu humano
permanece santo, aun cuando el alma humana y el cuerpo llegan a ser corruptos. Como
Orígenes dice de la conciencia,
tal es su libertad que se regocija y exulta siempre en
buenas acciones, aun no se ha censurado en acciones malas, pero culpa censura
el alma del que es coherente… si ciertamente, una alma es desobediente y
obstinada, el alma será dividida después de la muerte y separada. Y pienso que
es porque de esto que está escrito en el evangelio acerca del demonio
manipulador: “ese es el Señor que divide y pondrá su porción con los incrédulos”.
Tal vez es el espíritu mismo del que está escrito: “aquel un espíritu incorruptible
está en todas las cosas”. Y acorde a todas estas cosas las que hemos dicho
antes, eso está dividido y separado del alma pecadora, pero eso que el alma
puede recibir su porción con los incrédulos, puede igualmente ser dicho de
ellos esto: “Habrá dos en el campo y uno será asumido y otro dejado, y los dos
en el molino, uno asumido y otro dejado”.
En las
Homilías sobre Jeremías, Orígenes
continúa esta discusión al decir, que la persona buena, cuya conciencia no le
condena, “tiene una amplitud ante Dios”. Mientras una condenada por su
conciencia, como Adán, “‘se esconde’ él mismo de la cara de Dios”. La persona
cuya alma adherida a la conciencia “tiene un corazón amplitud con Dios debido a
su vida santa”.
El espíritu,
el cual permite a uno tener esta amplitud ante Dios, es también la fuente para
la renovación y el crecimiento en el conocimiento de Dios. A diferencia de la
carne, cual es corpórea y corruptible, y
puede únicamente atraer al alma más hacia la corrupción si permitió gobernarla,
el espíritu puede el alma dentro de la vida de la verdadera virtud. El alma
bendecida, la que está así unida sola a su espíritu, se ensancha de modo que la
palabra de Dios y el Espíritu Santo vengan a morar dentro. El lenguaje
metafórico de Orígenes habla poderosamente del trabajo del espíritu humano. Mientras
la carne “estrecha” el espíritu, habilitándole
una morada para el demonio, que repta como una serpiente, el espíritu lo abre para
ser un lugar de vuelo del propio Espíritu de Dios. Dios no únicamente mora en
esta amplitud del corazón de los santos, sino que también camina allí.
Ciertamente, en los corazones de los pecadores, donde
hay estrecheces porque ellos han provisto un lugar para que el mal entre,
entra, pero no para habitar, no para caminar entre ellos-porque son estrechos-pero
que se pueda esconder en ellos como en
un agujero; porque él es una serpiente. Pero así el alma infeliz, la que la serpiente
maligna ha frecuentado, vuelto inmóvil con la frígida serpiente, es confinada y manipulada dentro de toda
estrechez. Pero esa alma la que obedece la verdad es ampliada y esparcida como
el cielo y, habiendo sido iluminada por el sol de la justicia, así se realiza
el palacio de la justicia y de la verdad.
El alma de Jesús, perfectamente unida a su espíritu,
provisto del más perfecto de cada morada: “Ciertamente, no encontrarás entre
los humanos tan bendecido y tan exaltado excepto únicamente este en cual la
Palabra de Dios encuentra tan grande y amplia y semejante capacidad, y el
Espíritu Santo como es dicho, no únicamente mora, pero expande sus alas y
incluso vuela… ”
En todos estos desempeños, el espíritu humano sirve
como la intima conexión entre el alma y el espíritu de Dios. Conteniendo en el
Espíritu Santo, ella misma es una parte de la experiencia de Dios, la
posibilidad de crecer en la imagen de Dios que todavía existe en aún en dentro
de la humanidad terrenal. Por esta razón, puede ser difícil distinguir el
espíritu humano de la acción de Dios en la persona. Aunque Orígenes señala
pocos textos donde cree las Escrituras hablan del Espíritu de Dios, él no nos
da su propia lectura una clave para discernir
su uso de la palabra πνευμα, acompañado de un adjetivo, una frase proporcional, o
un claro contexto escritural. En algunos casos, Orígenes identifica el espíritu
humano claramente como “nuestro”, “mi”, “su” espíritu, o explícitamente como spiritus hominis. Sin embargo, diferente
a ministeriales o malignos espíritus, que siempre describe con adicionales
términos como spiritus o πνευμα, el espíritu humano es frecuentemente designado por el
nombre sin adornos “espiritu”. Un ejemplo de esta confusión a numerosas
citaciones de Orígenes en Gálatas 5:17. Algunos textos parecen implicar que las
guerras de la carne contra el Espíritu de Dios, mientras otros parecen reforzar
el conflicto del espíritu humano y la carne las que están explícitamente discutidas
en muchos pasajes del el comentario.
Nota de lectura, selección y traducción:
Elías Limón
González.
Fuente:
Teacher of Holiness de Maureem Beyer Moser