domingo, 15 de febrero de 2015

El Espíritu Santo en el Cometario de Orígenes sobre la Carta a los Romanos

LOS ESPÍRITUS  DE  EL COMENTARIO SOBRE  LA CARTA  A  LOS  ROMANOS

              “Espíritu” juega un número de significantes contenidos en el pensamiento de Orígenes, señalando buenas y negativas naturalezas, de una parte de cada ser humano, y al propio Espíritu de Dios.

             A través de su obra, el planteamiento de Orígenes a “espíritu” toma dentro de la consideración la polivalencia de “espíritu” en la Biblia y en el común entendimiento de principios del siglo tercero.

            “Espíritu” es un concepto complejo en el mundo antiguo. La palabra griega πνεῦμα y la palabra latina spiritus  pueden significar viento así como el aliento de la respiración, la vida misma, inspiración divina, espíritu humano, divino espíritu o cualquier ser inmaterial.

            Orígenes señala que las Escrituras mismas usan muchas palabras en una variedad de diferentes  maneras. Acerca este problema a través de la noción Aristotélica noción de homonimia, reconociendo que una palabra puede nombrar completamente dos o más diferentes realidades.

            Esta noción de homonimia es presentada a través de la versión de Rufino del Comentario sobre Romanos, así como en la Philocalia.

            La palabra “espíritu” es también un término equívoco. Orígenes reconoce el complicado uso escritural de la palabra y dice:

            Justamente como hemos mostrado que diversas leyes son señaladas por Pablo en esta carta bajo una palabra de “ley” y diversas muertes son nombradas bajo la sola  palabra de “law”, y diversas muertes son nombradas bajo la única palabra “law”, en diverss muertew son nombradas bajo la única palabra “muerte”, pero ahora nosotros vemos diversidad de espíritus indicada bajo la única palabra de “espíritu”.

              Este comunicado, introduce la exégesis de Origenes de Romanos 8:14-16, prepara un fundamento para lo más substancial discusión del comentario de los diversas presencias  espirituales.

              Mientras el reconocimiento de la calidad homónima de “espíritu” en las Escrituras es un importante factor como él categoriza los diferentes espíritus, no se apresura a asumir que cualquier espíritu dado no está relacionado al Espíritu divino, particularmente en las referencias escriturarias a “espíritu”. Homonimia es únicamente una parte de la hermenéutica. Vital a su bíblica interpretación la creencia de Orígenes en la divinamente naturaleza inspirada de la Biblia, que requiere eso que toma muy seriamente el lenguaje espiritual que él encuentra allí. Aunque está seguro que el “espíritu” puede referirse a diferentes realidades, muestra que muchas de estas realidades comparten cualidades y participan  de alguna manera en el Espíritu divino. Espíritu es un homónimo, pero no un nombre conferido casualmente, ya que Dios es identificado como espíritu en las Escrituras. Así, Orígenes busca por muchos vínculos comunes como sea posible entre los espíritus de la Biblia. Emplea este método frecuentemente a través de sus trabajos exegéticos, intentando encontrar común relación entre los pasajes escriturarios y explorando si la forma de la misma palabra es usada en dos diferentes libros de la Biblia. A menudo encuentra que el uso de una palabra ilumina a otra; por ejemplo: Los versos del Cantar de los Cantares  los pies del amado añaden a su entendimiento de Jesús lavando los pies de los apóstoles en Juan.

            La palabra “espíritu” puede representar diferentes existencias, pero Orígenes encuentra una sólida base común para ellos en su relación al Espíritu que es Dios. Adicionalmente a su propia participación en Espíritu, la mayoría de los espíritus son una parte del esquema pedagógico dirigido por Dios como Espíritu. Sus funciones no son siempre positivas, en el caso de espíritus malignos. No obstante, incluso su trastorno de pedagogía es en sí misma una forma de instrucción, mostrando aún más que todo espíritu desempeña una función educativa delineando la creación más cerca del Creador.

            El lenguaje de espíritu impregna el Comentario sobre la Carta a los romanos. Los diez libros de la versión latina contienen 407 referencias a espíritus específicos (espíritu de santificación, de deslealtad, etc.). Entre estas referencias a espíritus específicos son 47 para espíritus buenos, 35 para existencias de espíritus malas y 22 para espíritu humano. Sin embargo, la mayoría son espíritus de Dios, mostrando que el Espíritu Santo es las “primicias” de todo espíritu en el texto de Orígenes (incluido en estas referencias el espíritu de adopción). El Espíritu Santo también sirve en Orígenes como una base para muchos otros usos de “espíritu”. Tales expresiones como “en el espíritu” (43) y a través del espíritu (5) y numerosas otras menciones (36) de la novedosa, ley, sabiduría, paciencia, y frutos del espíritu inclina a tener el espíritu de Dios como un punto de referencia. (Por supuesto que hay muchas más referencias a “espíritu” en el texto. Estos números solo indican tales específicos usos).

            Generalmente, “espíritu” o bien hace referencia a o deriva del propio Espíritu de Dios.La homonimia  “espíritu” tiene un significado cuando aplicado a Dios y otro cuando es aplicado a otras existencias, aunque los significados traen una relación del uno con el otro. El Espíritu divino es completamente incorporal; “espíritu”, como las palabras “luz” y “fuego”, son usadas alegóricamente de Dios. En Según los Primeros Principios de Orígenes, escrito anteriormente, y en el Contra Celso, escrito más tarde, hay un consistente argumento contra la aplicación de la noción materialista de espíritu para  Dios. Con respecto al Espíritu divino el concepto de Orígenes es espiritualizado con en ese de los Gnósticos. Sin embargo, todo otro espíritu es algo corpóreo, aunque no carnalmente. Los ángeles poseen cuerpos etéreos, y ambos buenos y malvados espíritus pueden estar enlazados a, o asociados con específicas  situaciones. El espíritu humano, también, está asociado con el cuerpo terrenal en esta vida y con el cuerpo espiritual en la vida por venir.

            A pesar de estas diferencias entre el Espíritu divino y muchos espíritus inferiores el nombre “espíritu”, así como el adjetivo “espiritual”, enfatiza en la participación en el Espíritu de Dios y es opuesto la “carne”. El “espíritu” aun cuando no es divino, describe “cosas comprensibles” “en la forma de antítesis para las cosas sensibles”. Incluso más importante aún, el espíritu es  conectado a la vida.

            Orígenes ve el Espíritu de Dios en el trabajo y a través de muchos espíritus menores. Su insistencia sobre la prioridad del Espíritu Santo influencia su exégesis de todo espíritu. “Espíritu” es un homónimo, pero la mayoría de los espíritus comparten más que su nombre con el Espíritu de Dios, quien eleva espíritus creados para participar en el trabajo de Dios. En la exploración los diferentes espíritus de las Escrituras, Orígenes intenta mostrar como ellos conducen a la divina verdad y entendimiento.

            “Espíritu” es la más justo al referirse al Espíritu de Dios, pero las numerosas referencias de espíritus en las Escrituras conducen a Orígenes a explicar específicamente, los diferentes tipos de espíritu que él encuentra allí; el espíritu humano, los espíritus de esclavitud y de adopción, espíritus ministeriales, fuerzas espirituales malignas, y regalos espirituales los que Orígenes llama “espíritus”. Sus referencias a estos espíritus consistentemente bíblicas, todavía él se esfuerza para explicarles una parte de su visión panorámica del viaje del alma en el cual estas existencias espirituales desempeñan unas  funciones cruciales. Para Orígenes, la batalla es al mismo tiempo cósmica y psicológica; los espíritus son a la vez  externos e internos para el ser humano. Mientras los malos espíritus luchan contra el ser humano, “cada creatura superior observa nuestras luchas e impugna y sufre cuando nosotros somos conquistados pero se regocijan cuando ganamos”. El resultado de esta batalla, como Orígenes lo describe, puede ser determinada por la libre elección del ser humano. Así, mientras el Espíritu Santo es la perfección del espíritu mismo, es el ser humano quien está temporalmente al centro de la lucha del espíritu, abriendo la puerta a un espíritu y rechazando al otro.

            Cada espíritu puede desempeñar una función en la orientación al ser humano, para el bien o para la maldad.

            Todos los espíritus, incluidos aquellos quienes guerrean contra los seres humanos, son parte de la Escuela del Espíritu de Dios. El Espíritu Santo es el Director quien supervisa el crecimiento espiritual y educación de cada ser humano. Sin embargo, igual que las escuelas en los días de Orígenes, la Escuela del Espíritu involucra a un número de docentes menores. Estos profesores son diferentes e inferiores al Espíritu divino, pero ellos asisten en algunos aspectos en el trabajo  del Espíritu. 
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            Orígenes y sus lectores comparten el entendimiento que la educación envuelve a un número de diferentes instructores con varias especialidades y grados de importancia. Este modelo ayuda a dar forma la propia presentación Origeniana sobre él mundo del espíritu. El principio de la vida de uno como estudiante a menudo implicado en una clase de rito de  iniciación   antes de que fuera miembro completo de una escuela. Una vez, ya en la escuela, un estudiante habiendo encontrado una variedad de instructores. Pedagogos, quienes tenían poco estatus social y no necesariamente mucha educación, desempeñan un función particular manteniendo la disciplina y enseñando el conocimiento básico, haciendo el papel de tutores y enseñando a los asistentes.
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            En la teología de Orígenes, este modelo de lucha para la educación, así como el estudiante se mueve de un profesor a otro, uno más elevado en la búsqueda de más alto conocimiento, es el modelo de viaje humano espiritual. Los espíritus ocupan las posturas de muchos profesores encontrados a lo largo del camino, preparando al estudiante de diferentes maneras para el encuentro último con el profesor quien es el propio Espíritu de Dios.

            Para categorizar estos espíritus creados, Orígenes hace algunas distinciones básicas, distinciones que son necesarias porque de los muchos matices de la palabra πνεῦμα y spiritus. El primero distingue entre “espíritus racionales” y “espíritus materiales”. Espíritus “materiales” o “irracionales” son, por ejemplo, los espíritus del viento e inflamables enviados por el Señor ciertas circunstancias y mencionado en Isaías 4:4. En el establecimiento de esta distinción, Orígenes aclara que él está indicando un espíritu racional, en lugar de una fuerza de la naturaleza, cuando él usa la palabra “espíritu”, sin ningún adjetivo o frase que diga lo contrario. El no tiende a usar “espíritu” para describir realidades carnales, a pesar de sus posibles matices griegos.

            Los espíritus racionales, son aún, sin embargo, un diverso grupo. Orígenes encuentra que ellos, como están descritos en un número de diferentes pasajes, cualquiera puede ser bueno o malo. Aún la línea entre estos buenos y malos espíritus a con frecuencia parecen  poco claros, puesto que incluso malos espíritus, como espíritus ministeriales y espíritus de castigo, pueden algunas veces desempeñar una función en el pedagógico trabajo de Dios con relación a la humanidad.

          En general, el Comentario de sobre los Romanos aplica el lenguaje de “espíritu” a seres solo en la medida en que hacen el trabajo de Dios. Cuando existencias malas sirven al propósito pedagógico de Dios y participan, sin embargo, indirectamente, en el trabajo del Espíritu Santo, ellos son llamados “espíritus”. Sin embargo, al examinar su relación con el mal, suele no usar en el lenguaje “espíritu”. En el Comentario sobre Romanos, Orígenes habla del “demonio y sus ángeles”, en vez de “el demonio y sus espíritus” y nunca se refiere al demonio mismo como espíritu. En suma, “el espíritu de este mundo”, una complicada figura, es “espíritus” en Latin pero “Αρχων”, y no πνευ̂μα, permaneciendo en el fragmento griego. En su mayoría, existencias que sean como Dios o sirvan al propósito de Dios parecen tener el nombre de “espíritu”. Entre la confusión de lucha de espíritus está el espíritu humano, el centro de la actividad pedagógica de Dios como está revelado en las Escrituras.
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           Al analizar los diversos seres espirituales del Comentario sobre los Romanos, empezamos con el espíritu humano, crucial para la pneumatolología de Orígenes.

          Como los otros seres espirituales, Orígenes encuentra en el espíritu humano descrito en el lenguaje de las Escrituras. Cita una y otra vez desde uno de sus pasajes favoritos acerca de ambos espíritus, el humano y el Espíritu Santo, “¿Con qué fin conoce la persona los pensamientos del hombre sino es por su propio espíritu que está en él? Así también nadie comprende los pensamientos de Dios sino es el Espíritu de Dios”. Este pasaje,  comparando el espíritu en el ser humano al Espíritu Santo en Dios, proporciona una base para el entendimiento de Orígenes sobre el Espíritu Santo y para su antropología pneumatológica. Para entender el espíritu humano como una particular clase de existencia espiritual, debe uno primero explorar su relación  del cuerpo humano y el alma luego girar a la  relación del propio Espíritu Santo de Dios. Como otras existencias espirituales, el espíritu humano es un maestro en la Escuela del Espíritu.

         El espíritu humano, fundamental en la elección de cada ser humano debe hacer, está estrechamente relacionado al Espíritu Santo y desempeña un particular e íntima función en la educación de la persona humana. La relación entre el Espíritu Santo y el espíritu humano es primero contextualizada por la relación del espíritu humano y al cuerpo humano y alma. Orígenes describe la persona humana como espíritu-alma- cuerpo estando en 1Tesalonisenses 5:23. En este esquema, enfatiza una bipartita oposición tanto lo carnal como las  elecciones espirituales del alma. Esta estructura bipartita también envuelve el leguaje Paulino, cuando el habla de la oposición de la carne y el espíritu (Gal. 5:17), o la persona exterior y la persona interior (Rom 7:22; 2 Cor. 4: 16; Ef. 3;16). Esta dual perspectiva sobre el espíritu humano desempeña una función en el Comentario a los Romanos. Cuando Orígenes dice, Pablo describe a cada ser humano como teniendo dos partes:

 uno de los cuales él está acostumbrado a nombrar a uno externo y el otro interno, y de estos él dice que el uno es acorde a la carne (secundum carnem) es diferente de aquel acorde al espíritu (secundum spiritum)- pienso esto es de lo que está escrito en Génesis, donde uno está hecho a la imagen de Dios, y el otro está formado del barro de la tierra… Porque allí hay ciertas cosas de las que toma su principio del interior de la persona y alcanza a la persona exterior; pero hay otros que habiendo comenzado desde la persona exterior, alcanzan la persona interior.

        Este bipartito tratamiento sería entendido  en el contexto de antropología general del cometario, de su tripartita visión de cada der humano. En la lucha bipartita, el alma (la tercera parte implicada) está al centro eligiendo casarse en sí para el espíritu o para la carne. Orígenes expresa su estructura global n l primer libro de el comentario, cuando examina Romanos 1: 3-4. Pablo sabe, Orígenes dice:

esa es el alma (animam) está siempre entre el espíritu (spiritum) y la carne (carnem), y o bien se une a la carne y llega a ser uno con la carne o se asocia por sí mismo al espíritu y llega a ser uno con el espíritu; a partir del cual, de hecho, cuando se es con la carne, el ser humano llega a ser carnal; y verdaderamente, cuando se es con el espíritu, llegan a ser espirituales.

         Por lo tanto, es el alma que elabora la libertad humana, escogiendo lo que esa persona va a ser y hacer y sí uniéndose a sí misma ya sea con la carne o el espíritu. Para crecer en la imagen de Dios, el alma se une en sí misma con el espíritu; una unión con la carne es similar a la unión con una prostituta.

Porque del curso de la lucha entre el espíritu y el cuerpo, a medida que cada disputa para gobernar el alma, una breve discusión del punto del punto de vista de Orígenes sobre el cuerpo ayudará a elucidar su entendimiento del espíritu humano. Peter Brown ofrece una justo y comprensivo análisis general de la perspectiva de Orígenes sobre el cuerpo; “describiendo la ambivalente profundidad de Orígenes sobre el cuerpo”, afirma que:

…en los ojos de Dios, cada particular espíritu humano le ha sido asignado una particular condición física como su apropiada compañera de entrenamiento. Cada carne y sangre de la persona fue en  particular a esa persona, y ha sido exquisitamente calibrada por Dios… para desafiar al potencialmente poderoso espíritu de cada uno para extenderse más allá de sí mismo.

         La encarnación de cada alma es medicinal, permitiendo a la persona la oportunidad moverse a través de Dios. Incluso las tentaciones de la encarnación son pedagógicas.

        En última instancia, cada cuerpo será transformado, junto con el alma el espíritu. Esta transformación envolverá un cambio profundo en la relación entre los seres humanos.

        El Comentario sobre los Romanos, como otros escritos de Orígenes, no ve el cuerpo humano como necesariamente malo, aunque debe ser gobernado por el espíritu. El cuerpo, así como el alma, es creación de Dios, y el mismo Jesús tiene un cuerpo físico. Los cuerpos humanos pueden llegar a ser lugares de morada  para Dios y templo del Espíritu Santo.   

     Al mismo tiempo, Orígenes es sumamente consciente de la corruptibilidad y debilidad del cuerpo. (La necesidad de comer y el impuso para procrear), por lo cual, si se le permite gobernar al alma, puede agobiar la completa existencia humana. El alma puede ser “circuncidada” “si algunas varas de impurezas para el alma de la asociación con el cuerpo” El alma regida por el espíritu es hábil para poner sus miembros terrenales hasta la muerte por cargar la muerte de Cristo en todo dentro de cuerpo. Esta carga de Cristo ayuda a “sembrar” el cuerpo “animal”, pero eso lo elevará como un cuerpo espiritual. La persona cuyo cuerpo, gobernado por el espíritu, ha empezado esta transformación, ya es capaz para disfrutar los “bienes invisibles” de la era por venir. Sin embargo, el entendimiento total es únicamente posible después de que el cuerpo terrenal haya fallecido

Aquel que es menos en el reino de Dios es más grande que quien está todavía en el cuerpo, él quien fue más grande que cualquier otro nacido de mujer… ¿y verdaderamente, desde que al apóstol mismo dice que sabe en parte y entiende en parte, será aquel el que se dice entender? ¿Por tanto como cualquiera entenderá, habrá entendido en una copa y en un enigma, desde ese entendimiento cara a cara es reservado para después de puesto fuera del cuerpo terrenal, pero ahora como la Escritura dice: “el cuerpo corruptible pesa sobre el alma”, eso es porque “no hay ningún entendimiento”, ninguno buscando a Dios”; pues mientras estamos ocupados con las preocupaciones del cuerpo y buscamos las cosas que pertenecen a los humanos, no somos capaces de buscar a Dios o las cosas que son de Dios

     A pesar de sus limitaciones, el cuerpo per se no es problema del alma. Siempre que el espíritu gobierne el alma y el cuerpo, una verdadera vida espiritual es posible; si el cuerpo y sus deseos gobiernan, una existencia carnal deteriorará el alma. Ningún cuerpo regido por el espíritu es “carnal” en el sentido de Orígenes, aunque sea aún corpóreo. De esta misma manera, si el espíritu no gobierna, aún incluso una persona quien es físicamente pura comete pecado “carnal”. Idealmente, el espíritu “masculino” y el alma “femenina”

han concordado y acordado entre ellos mismos…, aumentar y multiplicar… y producir hijos, inclinaciones buenas y entendimientos o pensamientos útiles, mediante el cual llenen la tierra y tengan dominio sobre ella. Esto quiere decir que ellos voltearan la inclinación de la carne… a mejores propósitos y tendrán dominio sobre ella.

          El espíritu humano a la que el alma debería unirse es el profesor más íntimo profesor del ser humano. En un pasaje, Orígenes equipara el espíritu con la conciencia una significante función, además de un importante vínculo entre Dios y la individual existencia humana. Como él dice, “´Parece necesario examinar que la cosa es la que el apóstol llama ‘conciencia’-si es una realidad específica otra corazón o alma (anima). La respuesta de Orígenes a la cuestión ha propuesto manejar para diferenciar conciencia de ambos corazón y alma, mientras mostrando que cercanamente relata a ambos:

Pienso que puede ser el espíritu (spiritus) mismo lo cual es dicho por el apóstol para estar con el alma, de acuerdo a lo que hemos aprendido anteriormente, asociando con ella como un pedagogo y también como un guía, que puede ya sea avisarle de mejores cosas, o castigar y censurarla respecto a los pecados; de los que el apóstol también dice, ‘Porque ningún ser humano conoce las cosas las que están en un hombre, excepto el espíritu del hombre que está en él’; y puede ser el mismo espíritu de la conciencia de quien él dice, ‘El espíritu mismo se vuelve testigo con nuestro espíritu’. Y quizás, es el mismo espíritu quien cohesiona con las almas de los justos, las que habrán sido obedientes a ello en todas las cosas”

       Más tarde en una discusión de Romanos  9:1, Orígenes elogia por decir que: “que él  sostiene que su conciencia está contenida en el Espíritu Santo. La conciencia, entonces, es el espíritu en la persona, un espíritu el cual está tan cercano al Espíritu Santo que sus capacidades pueden ser contenidas dentro del Espíritu.  

         Orígenes describe el espíritu humano como como el director espiritual del cuerpo humano (La función de la conciencia es el ángel guardián con Orígenes, Mihály Kránitz).

          Como el juez del alma, este guía espiritual de la conciencia se adhiere al alma buena pero evalúa el mal con dureza. Como el lugar de acogida del Espíritu Santo para el ser humano, el espíritu humano permanece santo, aun cuando el alma humana y el cuerpo llegan a ser corruptos. Como Orígenes dice de la conciencia,

       tal es su libertad que se regocija y exulta siempre en buenas acciones, aun no se ha censurado en acciones malas, pero culpa censura el alma del que es coherente… si ciertamente, una alma es desobediente y obstinada, el alma será dividida después de la muerte y separada. Y pienso que es porque de esto que está escrito en el evangelio acerca del demonio manipulador: “ese es el Señor que divide y pondrá su porción con los incrédulos”. Tal vez es el espíritu mismo del que está escrito: “aquel un espíritu incorruptible está en todas las cosas”. Y acorde a todas estas cosas las que hemos dicho antes, eso está dividido y separado del alma pecadora, pero eso que el alma puede recibir su porción con los incrédulos, puede igualmente ser dicho de ellos esto: “Habrá dos en el campo y uno será asumido y otro dejado, y los dos en el molino, uno asumido y otro dejado”.

         En las Homilías sobre Jeremías, Orígenes continúa esta discusión al decir, que la persona buena, cuya conciencia no le condena, “tiene una amplitud ante Dios”. Mientras una condenada por su conciencia, como Adán, “‘se esconde’ él mismo de la cara de Dios”. La persona cuya alma adherida a la conciencia “tiene un corazón amplitud con Dios debido a su vida santa”.

         El espíritu, el cual permite a uno tener esta amplitud ante Dios, es también la fuente para la renovación y el crecimiento en el conocimiento de Dios. A diferencia de la carne,  cual es corpórea y corruptible, y puede únicamente atraer al alma más hacia la corrupción si permitió gobernarla, el espíritu puede el alma dentro de la vida de la verdadera virtud. El alma bendecida, la que está así unida sola a su espíritu, se ensancha de modo que la palabra de Dios y el Espíritu Santo vengan a morar dentro. El lenguaje metafórico de Orígenes habla poderosamente del trabajo del espíritu humano. Mientras la carne “estrecha”  el espíritu, habilitándole una morada para el demonio, que repta como una serpiente, el espíritu lo abre para ser un lugar de vuelo del propio Espíritu de Dios. Dios no únicamente mora en esta amplitud del corazón de los santos, sino que también camina allí.

     Ciertamente, en los corazones de los pecadores, donde hay estrecheces porque ellos han provisto un lugar para que el mal entre, entra, pero no para habitar, no para caminar entre ellos-porque son estrechos-pero  que se pueda esconder en ellos como en un agujero; porque él es una serpiente. Pero así el alma infeliz, la que la serpiente maligna ha frecuentado, vuelto inmóvil con la  frígida serpiente,  es confinada y manipulada dentro de toda estrechez. Pero esa alma la que obedece la verdad es ampliada y esparcida como el cielo y, habiendo sido iluminada por el sol de la justicia, así se realiza el palacio de la justicia y de la verdad.

         El alma de Jesús, perfectamente unida a su espíritu, provisto del más perfecto de cada morada: “Ciertamente, no encontrarás entre los humanos tan bendecido y tan exaltado excepto únicamente este en cual la Palabra de Dios encuentra tan grande y amplia y semejante capacidad, y el Espíritu Santo como es dicho, no únicamente mora, pero expande sus alas y incluso vuela… ”

         En todos estos desempeños, el espíritu humano sirve como la intima conexión entre el alma y el espíritu de Dios. Conteniendo en el Espíritu Santo, ella misma es una parte de la experiencia de Dios, la posibilidad de crecer en la imagen de Dios que todavía existe en aún en dentro de la humanidad terrenal. Por esta razón, puede ser difícil distinguir el espíritu humano de la acción de Dios en la persona. Aunque Orígenes señala pocos textos donde cree las Escrituras hablan del Espíritu de Dios, él no nos da su propia lectura una clave  para discernir su uso de la palabra πνευμα, acompañado de un adjetivo, una frase proporcional, o un claro contexto escritural. En algunos casos, Orígenes identifica el espíritu humano claramente como “nuestro”, “mi”, “su” espíritu, o explícitamente como spiritus hominis. Sin embargo, diferente a ministeriales o malignos espíritus, que siempre describe con adicionales términos como spiritus o πνευμα, el espíritu humano es frecuentemente designado por el nombre sin adornos “espiritu”. Un ejemplo de esta confusión a numerosas citaciones de Orígenes en Gálatas 5:17. Algunos textos parecen implicar que las guerras de la carne contra el Espíritu de Dios, mientras otros parecen reforzar el conflicto del espíritu humano y la carne las que están explícitamente discutidas en muchos pasajes del el comentario.

Nota de lectura, selección y traducción: 

 Elías  Limón González.  

 Fuente: 

Teacher of Holiness de  Maureem Beyer  Moser

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