martes, 28 de agosto de 2012



ZENZONTLE 


LE ATRAPÉ EN  MI CUARTO
LO  METÍ EN UNA JAULA.


BAJO LAS  RAMAS
 DE UN LIMÓN,

AGUA
Y
ALPISTE
NO LE FALTÓ.

SALTA
QUE
 SALTA,

LA TORTURA DE SU SILENCIO
ME  PERSUADIÓ.


¡MAL AGRADECIDO ¡

AL  SOLTARLO . . .

                                                                           ME

PI
                                                                          CO

                                                                                  TE
                                                                           Ó



                                                                                                                    ELIAS LIMON GONZÁLEZ




   VIOLENCIA    
                                                        
                                                                                 A José María           

Tres balas
 con violencia
atravesaron 
hoy,
el rostro de mi hermano.

De niños, 
jugando te me escapabas,
 con violencia arrojé
una piedra 
a tu cabeza.

Ayer, 
no fue la piedra,
hoy, 
no son las balas,
culpable es la violencia.

                                                                        Elías Limón G.


EL SILENCIO



Reflexión

Meditación

                                                                  El antes, el después

Vientre y mortaja
 De la palabra

 Música
Blindada

Aceptación firme
Negación irrevocable

Castigo o premio

 Irrevocable juicio

Invisible
Hoyo negro

Tragador de vidas
Y universos.

Shshshhh...

El silencio.
 
                                                                              Elías Limón González.
                           
LECCIÓN

                                                                                                       A Eduardo  Gallardo.

¿Qué haces con la puta mano así?

¡Alinea tu caballo,
Ondea, mirando la yegua,
al paso
tírale a  las manos
  y lázale las patas!

Cuaja

y…

¡Amárrale

que es pial!


                                                                                                            Elías Limón González
DEMENCIA

                                                                                                       Para Celina.



¿Y te lamentas de mis locuras?

El santo con su bondad

alcanza a Dios.

Y yo con mis locuras

solamente llegué hasta ti.


             
                                                                                                        Elías Limón González


ALFREDO


Aún  permanece en mí
la sensación  de que  me sigue:

Con largo tranco alcanzó mi paso
para tocarme el hombro
invitándome a su última paella.

Sacerdote de la cocina:
únicamente  pa’ella
y sus amigos.

Disfrútenla, saboreen
cada uno de sus  de ingredientes
sus colores y sus sabores ;

Había hecho de ella  una
irrepetible obra maestra.

Las campanas tocan dobles
y repiten en mi mente:

Disfrútenla  saboreen
cada uno de sus ingredientes
sus colores y sus sabores .

Lección de cocina,
lección de arte ,
lección de vida.



                                                                    Elías Limón González.


“Margarita”
 
    A Margarita Plascencia, tía de Celina (*1900- +1989)


De inclinada espalda y azul  mirada,
Vigilante anciana de romances nuevos.

  Rugosas relajantes manos.
Escultora de sobrinos cuerpos.

Cosquilloso  artesano chal,
acompañando fantasiosos cuentos.

Centinela eterna de azul recuerdo
de éste mi romance añejo.

                                                                                                          Elías Limón González      

CELINA

Cincelada  figura
color de la cantera
‘rosa Yahualica’.

Péndulos los brazos,
continuo movimiento;
cascada de pelo corriendo.

Espalda acanalada,
nalgas en alta grupa
infladas de sensualidad.

Gruesas pospiernas,
finas pantorrillas;
delicados pies

elevando el cuerpo,
tocando a Mozart
acariciando el suelo.

Elías Limón González.

CELINE

Ciselée forme,
colour  de  la carrière
‘rosé Yahualica »

Pendules les bras,
continu mouvement ;
cascade de cheveux courant.

Le do cannelé,
des fesses en haut croupe
enflées de sensualité.

Grosses des cuisses,
fines des mollets,
délicates les pieds

élevant le corps
jouent a Mozart
caressent le sol.
Elías Limón González.



lunes, 27 de agosto de 2012



La Dueña del Mundo

Yo Nairobí Celina, estoy de vacaciones en Yahualica, el pueblo de mis bisabuelitos, de mi mamá Celina y de mi papá Elías. Después de caminar y caminar, decidí sentarme a reposar en una banca que está por fuera del mercado municipal. Distraída estaba viendo pasar a la gente, cuando alguien despertándome  de mi contemplación me pregunta:

¿Cuántos tacos quieres?

-Yo no quiero tacos-, le respondo; -yo nomás me senté aquí a descansar.

- ¡Esta banca es nomás para comer tacos!, me aclara.

-¡Es que yo no traigo dinero!, le respondo.

-Allí está tu abuelita, ve y pídele-, con un dedo, señalándola.

- ¡Ella, no es mi abuelita, es mi bisabuelita!, lo corrijo.

-¿Entonces quién es tu abuelita?-, insiste.

-Mi abuelita se llama Celina-, le informo.

¡Ah, entonces eres nieta del Chato!-, ¡al fin se ilumina!

Voy a seguir de disfrutando de mis vacaciones en Yahualica, el pueblo que de mis bisabuelitos y de mis abuelitos,  a excepción de la una banca, exclusiva para comer tacos.

Elías Limón González.





  




jueves, 16 de agosto de 2012

RAYO DE PLATA




¡Qué bonito caballo! Dice Gastón Santos en  “El potro salvaje”. Sí, desde que lo vi de niño en el cine,  fue el caballo de mis sueños.  Un poco después,  se anunciaba una corrida de toros en la que rejonearía Gastón Santos con sus caballos, “el huasteco”, “el gargaliote” y “el rayo de plata”; no lo podía creer, los días se me hicieron eternos.  Hasta que por fin, supe,  que  los caballos del rejoneador los iban a “desembarcar” en la plaza de toros. Le pedí a mi papá que fuéramos a la plaza a ver los caballos. Cuando llegamos estaban desembarcando el camión  y  como apenas cabía justo por la puerta de la plaza el chofer tuvo que hacer varias maniobras, por cierto, a donde se habían improvisado unas caballerizas con vigas de madera y cama de paja.

El tiempo me parecía interminable, finalmente, bajaron la rampa y comenzaron lentamente a abrir las cerraduras, provocando un chillido sus enmohecidos goznes, que me molestaban en mi desesperación, entonces lentamente se abrieron las pesadas hojas de la puerta, comenzando los caballerangos a sacar los caballos: bajó “el huasteco”, luego “el gargaliote” y por último, como dándole importancia a la estrella principal el “rayo de plata”.

Desde la obscuridad de la “caja del camión”,  fue apareciendo una estampa de brillantes  y enormes ojos, arropados por su larga crin , luego muy lentamente,  lo fueron cabresteando por la rampa, pisando sus cascos  con tanta mesura, que parecía que apenas tocaban el piso.

Largo tiempo me quedé contemplándolo, hasta que  oí la voz de mi papá: ¡Vámonos, que ya tengo hambre! ¡No, -le dije decididamente, sin despegar la vista del caballo- yo quiero montarlo!  algo habló con el caballerango, que amablemente, me concedió el milagro y, tomándome por los hombros, mi papá me elevó hasta su lomo,  para yo abrazarlo  con mis piernas y  con mis manos acariciar sus tordas crines.  Desde lo profundo de mi alma de niño,  lo sigo cabalgando desde hace cincuenta años.



Elías Limón González.