Sinceramente, nunca me ha gustado el que me llamen abuelo, y tal vez, porque los míos no fueron la clase de abuelos comúnes, sino que, los que yo tuve, más más que abuelos fueron co-papás, en todos los aspectos y etapas de mi desarrollo, sí, los papás de mi papá y de mi mamá, fueron también mis papás: mi "Papá Victor" y mi "Mamá Luz", mi "Papá Chano" y mi "Mamá Pina". Tomando en cuenta ese contexto, si a mi, mis nietos me llamaran abuelo, a secas, francamente no me sentiría justipreciado.
Orgulloso me siento, cuando alguien me llama Elías, a secas, pero más bonito siento cuando mis nietos me llaman: "Papá Elías", como hoy, que Dante, mi pequeño nieto, acercándose a la orilla de la cama, fue dulcemente a despertarme de mi siesta: -"Papá Elías", "Papá Elías"..., te haba el señol que tabaja aquí (la razón era que me requería el maestro albañil).
Yo siempre me dirijí a mi papá, llamándole así, simplemente, papá, no acataba más, pero hoy voy a cambiar, mandando un beso al cielo, drigido a tí, papá, papá Elías.
Elías Limón G.
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