FÉ Y CONOCIMIENTO
La
fe es la primera etapa del conocimiento, ligado al bautismo. Ella es el
principio de la vida cristiana. El bautismo recibe el dogma y proclama su fe en
ese dogma (Pero, de hecho, hay varios grados de fe, como hay dos conocimientos,
uno es enigma, el otro cara a cara. Debe preguntarse el carisma de una fe total
en Jesús-Cristo. La fe incompleta recibe un “aspecto” de Cristo con la
exclusión del otro. Com. sobre Juan, x, 43). El hombre cree antes de conocer, según
esta parábola de Isaías: “Si no crees, no conocerás” (Is., 6,9). La toma de contenido de la fe, su
comprensión, será progresiva. Los discípulos de Jesús son pasados por la etapa
inicial de la fe; Jesús les dice de hecho: “Conocerán la verdad” mientras sean
creyentes (Jn., 831-32).
Orígenes,
parece desarrollar más especialmente sus ideas a propósito de las Cartas
de Pablo las cuales emprende el comentario poco después de su instalación en
Cesárea: << Hay un misterio de la religión que consiste en creer
solamente, sin que exista la predicación de la sabiduría. Otra cosa es
introducir a cada uno a la fe, y otra descubrir la sabiduría de Dios. No se
necesita develar la sabiduría de Dios ni a los novatos, ni a los ya iniciados,
ni a aquellos que no han todavía dado la prueba de su vida correcta. Pero
cuando uno se ejercitó como conviene a la distinción del bien o del mal, que
está listo para escuchar la sabiduría, entonces le decimos la sabiduría,…” (Jerkins).
La
fe debe, en efecto, acompañarse de una conversión de los hábitos. Esto es
porque si “la fe” no es seguida de; las obras;, de fe sola no
siempre florece el conocimiento. Esto
que antecede; la contemplación;, es <>,
es decir la práctica de las obras de Dios, de su mandamiento de caridad universal.
Orígenes cita menudo la palabra de Jesús
dirigida a los; creyentes ; que no; conociendo;
todavía : ; Si permaneces en mi palabra…. Conocerás la verdad; (Jn., 8,31-32). La comenta así:; El que permanece
en la verdad de la fe y que permanece en el Verbo haciendo las obras del Verbo,
ése allí conoce la verdad (Com. Mat. xvi, 9).
Una palabra designa esa segunda condición de la adquisición del
conocimiento: con ; la fe; es el; comportamiento; cristiano, ή πολιτεια, que conduce al hombre a Dios. (Com. Mat. 94). La muchedumbre, seducida por el hombre
prodigioso que es Jesús, debe adherirse a su doctrina, convertirse, vivir
conformemente a las prescripciones de su enseñanza. Juan Baustista invitaba a
esa preparación moral cuando gritaba en el desierto: Restablecer el
camino del señor (Com, Jn.,VI 43); El principio del conocimiento de Cristo es la adhesión de la fe a su
mensaje y la conversión moral en conformidad con ese mensaje. Las etapas
siguientes serán, mucho más que; la gnose, la esperanza y la
caridad.
Un
fragmento, conservado en griego, sobre La Carta a los Romanos, ordena
así los grados del conocimiento: la fe, doctrina del inicio, la esperanza,
doctrina del progreso, la caridad doctrina de la perfección (En Efes. y Rom. 26 Rambotham 53).
Por
otra parte, la fe es a menudo opuesta a la visión (Orígenes opone a << Bienaventurados
aquellos que han creído sin ver; Jn., 20, 29 esta otra parábola de
Jesús : Dichosos vuestros ojos porque ellos vieron Mat. 13,16, Com. Jn.,
x, 43 ;) o al conocimiento según la
gradación decreciente que pone Orígenes entre; sabiduría; conocimiento; y fe; cuando se lee esas
palabras en 1 Cor., 12, 8. Aquellos que no tienen más que la fe serán los últimos,
ϋστεροι. Caminar según la fe es inferior a caminar según la visión que es ya
posible para el que ve según el espíritu. El que ve según la carne, lejos del
Señor, o que queda pegado a la letra de la Escritura, camina según la fe porque
no es todavía capaz de recibir el espíritu vivificante (Exégesis de II Cor., 5, 6-8). La fe, poco a poco, se transforma: de
inicio; simple;, se; ilumina;, luego alcanza su
perfección convirtiéndose en; visión; (Exégesis 1 Cor., 13, 12).
Algunos
personajes del Antiguo Testamento dan los ejemplos en ese orden que sigue al
conocimiento: Abraham es el tipo de aquel que obedece en las obras; Isaac
simboliza el conocimiento natural; la contemplación es el grado supremo
ilustrado por Jacob (Com. Cant. de los Cant. Prólogo).
Sin cesar, Orígenes vuelve sobre estas etapas:
creer, practicar las obras que la fe impone (ser obediente, permanecer en la palabra
de Jesús, etc.), conocer. Las puertas de la justicia,
es decir la práctica de las virtudes, dan acceso a la revelación del Padre por
el Hijo. Hay un conocimiento por las obras que precede al conocimiento por
iluminación.
ORIGÈNE ET LA FUNTION RÉVÉLATRICE DU VERBE
INCARNÉ par Marguerite Harl.
Traducción : Elías Limón González.
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