domingo, 1 de marzo de 2015

La Enseñanza: Sacramento de la Presencia del Espíritu


La pneumatología de Orígenes está formada y estructurada  en y por sus imágenes del Espíritu Santo, imágenes que los teólogos hoy pueden entrelazar dentro del actual  mosaico pneumatológico de las imágenes del idioma. Precisamente como “espíritu”, es un término polivalente en los días de Orígenes, las imágenes de Orígenes para el Espíritu Santo fueron asimismo multifacéticas, ofreciendo un vistazo del Espíritu desde ambas perspectivas teológicas y antropológicas.

              En busca del Espíritu vívidamente presente con el Arca de la Alianza en el Éxodo, Orígenes indica la rica estratificación de la presencia del Espíritu a través de las Escrituras y la historia del mundo. El espíritu como querubín representa la vida del Espíritu, junto con la del Hijo, en el Jesucristo humano. Esta imagen también significa el amplio movimiento del Espíritu entre los seres espirituales, de quien el querubín es un solo tipo. Esta única imagen, creada por la estratificación de dos pasajes de la Escritura (Ex. 25:18 y Rom. 3:25), es particularmente potente como una permanencia de la inhabitación de la Trinidad en Jesús - y similarmente en cada ser humano quien sea lo suficientemente espacioso, en términos de Orígenes, para acomodarles. En la misma forma, el conocimiento de Orígenes sobre el abrazo del Espíritu de cada espíritu humano subraya el potencial para la santidad en cada persona. Como partícipes en el espíritu creado, que está a su vez guiado por el Espíritu, los humanos tienen en i mismos la habilidad de trabajar hacia la santidad – y finalmente asistir en el esfuerzo de otros.

              En otra imagen, Orígenes describe el Espíritu Santo como Anillo de Boda, mostrando que el anillo significa la unión escatológica de la humanidad con Jesucristo. En prometedora vida nueva, el Anillo-Espíritu  hace la novedad posible para el Cristiano. En la teología de Orígenes, el Anillo-Espíritu une a Dios y a la humanidad; el Espíritu es Amor – particularmente el Amor de Dios por la creación – un Amor de más fuerte que el pecado de la criatura. La imagen de Orígenes, sin embargo, contiene una adicional dimensión no explorada por la tradición Occidental, la que generalmente sigue a Agustín, ya que es también reflejada en otra poderosa imagen: esa del ser humano como anillo  (Jer. 14). Ya que cada persona, arrepintiéndose y llegando otra vez a ser imagen de Dios, llega a ser un anillo en la propia mano de Dios, ella, también llega  a ser el trabajador de la unidad entre Dios y la humanidad. Los matices de la metáfora del Espíritu como Anillo en Orígenes indican a un potente vínculo entre Dios y la humanidad. El Espíritu Santo es la promesa de Dios es la  humanidad. Y también la base para la recíproca respuesta de la humanidad para con Dios.

              La imagen del Espíritu Santo como Maestro, como Maestro, refleja como lo hace la propia experiencia de Orígenes, moviendo más allá el lenguaje alegórico de la Escritura. Hay un poder para esta metáfora que se deriva de la reflexión de Orígenes de su propia vocación como maestro. Sus palabras acerca de la actividad docente son aquellas quien a sí mismo trata enseñar en caridad de auto donación. Como el Maestro de los santos, el Espíritu asume aquellos que han esa curación del Hijo; en este sentido, la Escuela del Espíritu es solo para estudiantes ‘avanzados’. Todavía, el Espíritu enseña a estos estudiantes en las maneras que su humilde estado requiere, empezando con la leche del espiritual conocimiento y solo más tarde moviéndose a la comida espiritual. El Maestro-Espíritu, retratado por Orígenes como gentil y modesto guía, asiste al discípulo pacientemente, con lentos y pequeños pasos hacia la perfección. Como Maestro el Espíritu dice a cada uno la verdad en la forma que pueda lo mejor entenderla. – amenazando cuando sea pedagógicamente necesario, aunque la ira no es realmente parte del propio ser de Dios.

              Como otra metáfora de Orígenes para el Espíritu en el Comentario a los Romanos, que el Maestro actúa en ambos sentidos teológicamente y antropológicamente. El Espíritu es el medio de la enseñanza de Dios en las vidas humanas. Al mismo tiempo, los discípulos del Espíritu hacen que el Espíritu presente a uno y a otro  en su recíproca edificación, en la enseñanza, y en la evangelización. Como Maestro, el Espíritu abraza humanamente con instrucción divina, mientras humanos a instruir uno al otro en un movimiento que asciende a  Dios.

              La imagen del Espíritu de Orígenes como Maestro contribuye sustancialmente hasta la pneumatología contemporánea enfatizando la compasión kenótica de la pedagogía del Espíritu, una compasión en la que los discípulos del Espíritu comparten como  se comunican el Espíritu en sus propias enseñanzas. Su visión del Espíritu-Maestro está lejos de ser autoritario; para Orígenes, el Espíritu trabaja desde el interior,  moviéndose a un nivel y una paz que se adapte a la capacidad de cada persona. La enseñanza del Espíritu es individualizada, a la medida para cada estudiante. La tutoría del Espíritu puede ser de élite, pero, una vez aceptada, los estudiantes son asegurados de una bondad auto-determinada que conduce progresivamente hacia la perfección.

              En este viaje a la perfección, el Espíritu continúa para revelar más profundos niveles de realidad. Así, los discípulos de este Maestro deben estar preparados para abrazar nuevas posibilidades. El literal entendimiento, las Escrituras, por ejemplo, da camino a lo alegórico, y lo alegórico permite un rico desarrollo con anterioridad de impensables verdades. El camino a la perfección-Cristo mismo, fácilmente trazado y pavimentado por criaturas, pero debe ser en cambio recorrido por el Espíritu Santo. La imagen de Orígenes sirve como una valiosa permanencia a la pneumatología contemporánea que el Espíritu que es inseparablemente  conectado al camino que es Cristo, no por ser humano, institución, concepto, o sistema. En su lugar, los estudiantes del Espíritu-Maestro deben estar listos a este Espíritu. de Cristo para desafiar sus mundanas presuposiciones, arrojándoles a nuevos niveles en su educación espiritual.

              Esta imagen de Maestro es enriquecida por una exploración de la terminología relacionada con la escuela de Orígenes como es encontrada a través de su corpus. En sus veintisiete homilías sobre los Números, Orígenes usa su habitual escuela de imágenes para hablar del progreso en la vida virtuosa:

En el juego literario por lo que los niños mediante el cual  reciben instrucción elementa, algunos niños son llamados “abcd’s”, otros, “silabarios”; otros “nombradores; y otros “contadores”. Y cuando escuchamos estos nombres, sabemos de ellos que tanto han progresado. Lo mismo en las artes liberales, cuando oímos un pasaje recitado o una consolación o un encomio (elogio) …, notamos por el nombre del  tópico cuanto progreso el joven ha hecho (Hom. en Num. 27.13).

              En  la misma forma, Orígenes dice, uno puede usar el lenguaje del viaje de los Hebreos a la tierra de Israel para describir el viaje a la perfección.

Antes (el alma) llega a la perfección, reside en el desierto, donde, por supuesto, es entrenado en los mandamientos del Señor y donde su fe es probada por las tentaciones. Y cuando conquista una tentación y su fe ha sido probada en ello, viene otra; y pasa, como cuando, de una etapa a otra.

Orígenes usa este lenguaje del viaje para el progreso espiritual en el Cometario a los Romanos, además, si bien no tan extensivamente como en las Homilías de los Números, donde el libro de Números mismo forma su elección de lenguaje. En el Cometario a los Romanos, entiende el lenguaje bíblico de caminar o correr como representando progreso en la virtud. El tropezón imperfecto, y el perfecto no tiene necesidad de moverse en absoluto.

En algún tiempo ellos vienen hasta un punto donde tienen que parar. Fue así que Cristo apareció, permaneciendo a mano derecha del poder, a Esteban, el primer mártir, quien ya había llegado a la etapa de perfección. Y el Señor mismo dijo a Moisés, quien también, después de mucho progreso, había llegado a la perfección: “Pero también Pablo, cuando conoció la realización en perfección en sí mismo, dijo: “He terminado la carrera” (Com. a Rom. 5.8.14).

                            Por lo tanto, la comprensión de Orígenes del Espíritu como Maestro es multifacética. La pedagogía del Maestro no puede ser descrita solo por el lenguaje académico, pero requiere imágenes de materia pasajera así como aquellos nuevos alimentos que los padres introducen a un lactante. Orígenes describe al Espíritu-Maestro con algunas imágenes paternas cuando habla concerniente al Espíritu respecto al conocimiento de la “nutrición” del ser humano para lo que están capacitados: como la leche, como las hierbas, así como alimento sólido (Com. a Rom. 2.14.14). El Espíritu empieza a enseñar a través de castigos extremos o a través de espíritus inferiores dentro de una directa pedagogía de amor. Tratando describir una gama tan compleja de relación que requiere de Orígenes recurra a todos los tipos posibles de actividad pedagógica, empezando y terminando con la forma más familiar para él: la del salón de clases.

              Si el Espíritu Santo, como Maestro, es también un padre y un entrenador a través del viaje hacia la perfección, luego el ser humano que trata de imitar al Espíritu debe también asistir a otros con la toda forma posible de compasión pedagógica. El Espíritu llega a estar presente a través de la evangelización humana, sin embargo  palabras solas no evangelizan. Al igual que la enseñanza del Espíritu reúne el trabajo del padre y el del profesor, la enseñanza humana, para ser efectiva, debe moverse más allá de las lecturas elegantes y el estilo de la retórica atractiva. Solamente el profesor de “pies hermosos” que vive lo que enseña es un verdadero evangelista. Se le conoce por los frutos de su propia vida y los de las vidas de sus estudiantes.

 Nota de lectura, selección y traducción: 
Elías  Limón González.  
Fuente: Teacher of Holiness de  Maureem Beyer  Moser

              

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