“A
quien se le nombraba por su Inteligencia, por su sabiduría, por su verdad, y por
su justicia… hace participar a los hombres de la inteligencia, de la sabiduría,
de la verdad, de la justicia” (Comentario al Evangelio de Juan). Es
el Verbo quien, en el hombre lucha en tanto que verdad contra el error, en
tanto que razón contra lo irracional, etc., (Ibid). El santo amerita ser llamado –razonable- y –vivo- porque
él participa plenamente de la inteligencia y de la vida. Las virtudes presentes
en Dios en un estado singular, son puestas en participación con los hombres en quien
ellas pasan entonces a un estado plural (Ibid).
Buscar
a Jesús, es buscar la inteligencia, la verdad y la sabiduría etc.
Ignorar a Jesús, es ignorar la sabiduría, la inteligencia, la justicia, la
paz, la paciencia, la fuerza (Ibid). No honrar a Cristo es pecar contra la
justicia, la potencia, la sabiduría, la paz, la luz. Estar unido al Señor, es estar unido a
la Inteligencia, a la Sabiduría, a la Verdad, a la Justicia, etc., (Homilía sobre Números). Cometer faltas contra Cristo, es
pecar contra la justicia, la santidad, la paz, la propiciación, la sabiduría (Homilía sobre Jeremías). Amar a Cristo, es amar sus
mandamientos: la justicia, la verdad, la sabiduría, la modestia (Comentario al Cantar de los Cantares). Permanecer en Cristo, es practicar
la sabiduría, la verdad, la justicia y las otra virtudes (De la Oración). Ser sumiso a Cristo, es estar
sumiso a la justicia, a la verdad, a la santificación, a la paz (Homilía sobre Salmo 36). Acercarse a Dios por Cristo, es concebir como justicia,
verdad, sabiduría, resurrección y vida verdadera (En Salmo 118, 165). Estar lejos de Dios, es haber
abandonado la justicia y la sabiduría (ibid). Engendrar a Cristo, es engendrar la verdad,
la justicia, la humildad y la modestia (Comentario en Efesios y Romanos). Vivir para Dios en Cristo, es vivir en la sabiduría, la paz, la
justicia, la santificación y todas las cosas que son el Cristo mismo (Com. en Ef. y Rom). Servir a Cristo, es servir a la inteligencia,
a la sabiduría, a la justicia y a todas las otras virtudes que son de Cristo (Ibid). Confesar que Cristo vino en la carne (1 Jn, 4,2), Es conformar su vida a la de Cristo y producir
sus frutos de tal suerte que Cristo viene en la carne, muere al pecado y vive
para Dios (Ibid). Y eso en mi carne para mí (Hom. en Gen.). Decir que el reino de Dios es el Hijo, significa
que Cristo es la virtud (Com. en Mat.).
ORIGÈNE ET LA FUNTION RÉVÉLATRICE DU VERBE
INCARNÉ par Marguerite Harl.
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