Además,
en cada uno de los que, según sus fuerzas, lo imitan también en esto, se
levanta una estatua sobre la imagen del Creador (Col 3,10), estatua que ellos fabrican
mirando a Dios con corazón puro, hechos imitadores de Dios (Eph 5, 1). Y,
de modo general, todos los cristianos se esfuerzan en levantar altares tales
como hemos dicho y estatuas tales como las que hemos explicado, no inanimadas e
insensibles, ni propias para dar acogida a démones golosos que se asientan en
lo inanimado, sino del espíritu de Dios, que mora como en casa propia en las
estatuas que hemos dicho y en el que se configura según la imagen del Creador. Y,
por el mismo caso, el espíritu de Cristo se asienta (Act 2,3) sobre quienes se
configuran, por decirlo así, con El. Y como la Escritura nos quería poner en
esto delante, nos describió a Dios, que dice a los justos en son de promesa: Habitaré
entre ellos y con ellos y con ellos me pasearé, y seré Dios suyo, y ellos serán
pueblo mío (2 Cor 6,16). Y al Salvador: Si alguno oyere mis palabras y
las pusiere por obra, yo y mi Padre vendremos a él, y haremos nuestra morada en
él (Io 14,23).
Compare,
pues, quien quisiere los altares que hemos explicado […], y las estatuas que se
levantan en el alma de los piadosos para con Dios, con las de Fidias* y
Policleto** y artistas semejantes, y claramente verá que estas son inanimadas y
sujetas a la corrupción del tiempo; aquellas, empero, permanecen en el alma
inmortal todo el tiempo que el alma racional quiere que permanezca ella.
CONTRA CELSO. Orígenes de Alejandría.
*Fidias1 (Atenas, hacia 490 a. C. – Olimpia, h.
431 a. C.) fue el más famoso de los escultores de la Antigua Grecia, además de
pintor y arquitecto.
**Policleto o Policletos es uno de los grandes
escultores del siglo V a. Cto. Es básicamente broncista, pero sus obras han
llegado a nosotros gracias a las copias romanas en mármol.
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