Los profetas, empero,
de los judíos unos fueron sabios antes de recibir el carisma profético y la inspiración
divina; otros se hicieron tales al ser iluminada su inteligencia por la
profecía misma, escogidos que fueron por la divina providencia para serles
confiado el Espíritu divino y las palabras que de Él vendrían, por razón de lo
inimitable de su vida, por su temple firme y libre y por su intrepidez absoluta
ante la muerte y el peligro. Y, a la verdad, tales demuestra la razón misma que
deben ser los profetas de Dios, ante los cuales parecen juegos de niños la
firmeza de un Antístenes*, de un Crates** y de un Diógenes***. Ellos, por su
amor a la verdad y por su libertad en reprender a los que pecaban, fueron
apedreados, aserrados, tentados, pasados al filo de espada. Anduvieron errantes,
vestidos de pieles de ovejas y cabras, privados de todo, maltratados, perdidos
por los desiertos y montes, y por las cuevas y aberturas de la tierra; de los
que no era digno todo el ornato (Hebr 11, 37-38); ellos, que miraban siempre a
Dios y a las cosas invisibles de Dios, que no se ven por los sentidos y por eso
son eternas (2 Cor 4, 18).
Escrita está la vida
de cada uno de los profetas; mas, de momento, basta aludir a la de Moisés, pues
de él se aducen profecías consignadas en la ley; a la de Jeremías, que consta
en la profecía que lleva su nombre; y a la de Isaías, que superó toda ascesis
al andar por tres años desnudo y descalzo (Is 20, 2-3). Miremos también la dura
vida de unos niños, de Daniel y sus compañeros leyendo cómo bebían agua, se
alimentaban de legumbres y se abstenían de carnes (Dan 1, 11-16). Y le que sea
capaz, vea lo que aconteció anteriormente, cómo profetizó Noé, cómo
proféticamente Isaac bendijo a su hijo y como Jacob fue diciendo a cada uno de
los doce: : Venid que voy anunciaros lo que sucederá al fin de los días (Gen
9, 25-27; 27, 27-29; 49, 1). Todos estos y otros infinitos, que fueron profetas
de Dios, predijeron lo atañente a Jesucristo. […] Admiramos, a los profetas de
Judea, pues vemos que su vida fuerte, firme y santa era digna de un Espíritu
divino, que profetizó de manera nueva, que nada tenía que ver con
adivinaciones.
*Antístenes (griego antiguo
Ἀντισθένης , Antisthénês) (444 a. C. - 365 a. C.) fue un filósofo griego, el
fundador de la escuela cínica.
**Crates (En griego
antiguo.. Κράτης; c 365 - c 285 aC [1]) de Tebas fue un filósofo cínico. Crates
regaló su dinero para vivir una vida de pobreza en las calles de Atenas
***Diógenes, filósofo
griego (no sé cuál Diógenes se refiere,
hay varios)
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