lunes, 27 de enero de 2014

Todo gracias a aquella palabra

Todo gracias a aquella palabra:

<< Cualquiera que recibe a quien yo envío>> a propósito de quienes pueden ser enviados por Jesús, incluso sin ser semejantes a los que tenemos costumbre de llamar apóstoles, y sobre la posibilidad misma para los seres superiores a la naturaleza humana, de ser mensajeros de Jesús. Cualquiera por consecuencia, al que Jesús envía, recibe a Jesús en su emisario, y cualquiera que recibe a Jesús recibe al Padre; por lo tanto, cualquiera al que Jesús ha enviado, recibe la Padre que envío a Jesús.

Pero el sentido también puede ser el siguiente: cualquiera que recibe a quien  yo envío, me recibe y llega hasta acogerme; pero el que me recibe sin el intermediario de uno de mis apóstoles y me hace lugar sin que yo esté presente mediante o por la intermediación de los hombres, con tal que yo resida en las almas de quienes se han preparado para acogerme, ése recibe al Padre quien me ha enviado, de suerte que yo, el Cristo, no estoy solo a morar, ya que el Padre también permanece en él >>.


Comentario al Evangelio de San Juan de Orígenes de Alejandría (Siglo III).

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