viernes, 7 de febrero de 2014

El Matrimonio (en la Iglesia primitiva)



<< ¡Cualquier pareja de cristianos, unidos por una sola esperanza, un solo deseo, una sola disciplina, el mismo servicio! Ambos hermanos, ambos servidores, el uno con el otro; nada les separe, ni el espíritu de la carne; al contrario, sean verdaderamente dos en una sola carne. Donde la carne es una, también es el espíritu. En conjunto rezan, se prosternan, en conjunto observan a los jóvenes; se instruyen, exhortan y  alientan mutuamente.

Ellos son el uno con el otro en igualdad en la Iglesia, y en igualdad en el banquete de Dios, en igualdad en las pruebas, las persecuciones, las consolaciones. Entre el uno y el otro ningún secreto, ninguna evasiva, ningún motivo de pena, en completa libertad se visita a los enfermos y asisten a los indigentes. Para la limosna sin trabas, para el sacrificio sin contratiempo, para la observancia de los deberes cotidianos sin excusas; sin signo de cruz oculto, de saludo inquieto o bendición muda. Entre los dos, salmos e himnos resuenan; se provocan mutuamente para saberse quien canta mejor al Señor. Cristo se alegra a es vista y a ese concierto. Él les envía su paz. Allí donde dos están reunidos, Él está presente. Allí donde Él está presente el mal no tiene cabida. >>*

*TERTULIEN, À son épouse.


Elías Limón González.

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