La obra del Alejandrino ofrece numerosas alusiones a
la medicina, lo que muestra un cierto grado de familiaridad con esta ciencia (D.G. Bostock Medical
Theory and Theology in Origen). El suizo B. Neuchäfer ha estudiado los textos que aluden a la práctica
de la medicina y los ha confrontado con la literatura relativa a la medicina de
la época del Alejandrino.
En el Contra
Celso, Orígenes da pruebas de conocer la existencia de las diversas
escuelas (άιρέσεις) médicas y filosóficas. (Cels III, 13; V, 63). En dos lugares de la obra origeniana aparece una
citación del De Flatibus, del Corpus Hipocraticum (Cels. IV, 15 y en Jer, Hom XIV, I). Una homilía sobre el Levítico menciona la opinión de
los médicos acerca de las cualidades curativas del hisopo y del gálbano; otra
homilía observa que los expertos en la ciencia médica combaten el veneno de la
serpiente con medicamentos tomados de las serpientes, afirmaciones análogas se
encuentran en Dioscórides y en Plinio el viejo (Para el hisopo Lev.
Hom VIII. 10 (Lev, 14, 4). Sobre el gálbano, Lev. Hom IX, 8 (Ex. 30,
34). A propósito contra las
mordeduras de serpiente, Num. Hom XVII, 1, Io. Com VI. Liv, 282-283). En el De
Pricipiis, Orígenes presenta una teoría sobre el origen de la fiebre que se
encuentra también en el Anónimo
londinense (Princ II, 10, 4; Anónimo londinense, Iatrica). En una homilía sobre Samuel, la enfermedad y muerte de
Elí es explicada de modo técnico (A propósito del de la muerte de Elí, Orígenes aclara que el opistótonos
(όπισϑοτονος es una enfermedad de la espalda y de la parte posterior (όπισϑεν =
detrás; τόνος = tensión). Una explicación similar se encuentra en Corpus
Hippocraticum)).
El capítulo 27 de la Philocalia utiliza algunos términos especializados de la medicina (Phil XXVII y Princip
III, 1). Más interesantes
son dos pasajes del Comentario a Mateo.
El libro XIII comenta la enfermedad del lunático
(Mt 17,
14-18).
Los síntomas son de la epilepsia (Así fue reconocido por los médicos antiguos, cf. O. Temkin,
The Falling of Sickness. A History of Epilepsy from the Greeks to the
Beginnings of Modern Neurology), pero Orígenes reacciona contra
una explicación naturalista del caso, puesto que el relato evangélico afirma es
causada por un espíritu impuro. A pesar de que no se han resuelto el problema
de las fuentes, el comentario muestra que el Alejandrino conoce las opiniones
de los médicos (B.
Neuschäfer. Origenes als Philologe, ofrece algunas posibles fuentes literarias
que presentan ciertas semejanzas con el texto origeniano. La explicación de la
epilepsia ofrecida por Orígenes combina dos elementos tradicionales: la
concepción médica de los humores, y la idea estoica del influjo de la luna
sobre el hombre σμπάϑεια).
El libro XV, a propósito de Mt. 19, 12 (hay eunucos que se hicieron tales a sí
mismos por el Reino de los cielos), ofrece un excursus sobre las nefastas consecuencias biológicas de la
castración. Para evitar que Mt. 19,12
sea seguido a la letra, Orígenes presenta una opinión médica muy elaborada: en su descenso desde la cabeza, el semen
produce un cierto calor en la mejilla que posibilita el crecimiento de la
barba; por eso, el eunuco carece de barba (Mt. Com XV.
Orígenes también presenta una sentencia de Sexto (pitagórico)). La fuente no se logra identificar, pero ciertos
elementos de la explicación concuerdan con algunos escritos griegos (Corpus Hippocraticum, De aëre aquis et locis, 22; De natura pueri, 20; Alcmeón de Crotona; Ps-Aristóteles, Problemanta, 897b; Alejandro de Afrodisias, Problemata, 1, 6). También se encuentran algunas alusiones médicas que no suponen
conocimientos técnicos, que pueden tener su fuente en la simple observación o
en la literatura filosófica: el tratamiento médico de cortar y quemar; las ulceras tienen su origen en un humor malsano;
la enfermedad de Job es lepra (έλεϕαντιάω), y las virtudes curativas de los
higos, de las abejas, y de las entrañas de las cabras (Jos. Hom
VII V, 1; Cels VI, 43,; Lev. Hom
VIII, 7; Num. Hom XXVII, 12.
Parece interesante notar que en 1Ps.
Tract 66,8 la enfermedad de Job es llamada elefantia: << “a planta,
inquit, pedís usque as uerticem percussit eum vulnere pessimo”, hoc est,
elefantia>>).
Los elementos que muestran a Orígenes como un erudito
en materias médicas son pocos: el conocimiento de las diversas escuelas
médicas, la citación De Flatibus, el excusus sobre las consecuencias de la
castración, y la explicación del lunático
del relato evangélico.
En esto Orígenes probablemente depende de Clemente. La
citación de la primera página del De
flatibus era un lugar común entre los autores de la edad imperial, se
encuentra en Plutarco, Luciano, y Marcelino, y más tarde en Eusebio y Gregorio
Nacianceno (Corpus
Hippocraticum, De flatibus, 1;
Luciano, Bis accusatus sive tribunalia, 1; Plutarco, Aetia Romana et Graeca, 291 c ;
Marcelino, De pulsibus, lin 28.
La misma citación aparece en Eusebio de Cesarea, Hist. Eccl. X, 4, 11, y
Gregorio Nacianceno, Oratio,
VII, 20, 4.). El especial
interés por las consecuencias biológicas de la castración no es tanto una
prueba de erudición científica, como una confirmación de la noticia de Eusebio
respecto a la automutilación del Alejandrino (Mat. Com
XV, 3 confirma el dato transmitido por Eusebio de Cesarea, HIst. Eccl, VI, 8, 1-3).
Las referencias a la práctica de la medicina
pertenecen a los conocimientos normales de cualquier hombre culto de su época.
La comunicación oral es el medio de adquisición de información en la
antigüedad, de modo especial en una ciudad con una larga tradición cultural y
médica como Alejandría. El inicio de la VIII homilía sobre el Levítico confirma esta afirmación: Orígenes
habla del << amargo y desagradable olor >> de las hierbas
medicinales que se encuentran en la escuela del médico, esto muestra que el
predicador ha tenido un contacto personal con los médicos de su ambiente, los
ha visitado y ha conversado con ellos.
La cultura médica de Orígenes consiste en el
patrimonio común del ambiente alejandrino, enriquecido por algunos
conocimientos médicos específicos debidos a motivos particulares.
Nota. Al tiempo del Alejandrino, la castración era un
fenómeno conocido entre los cristianos. Justino relata el caso de un cristiano
que, también en Alejandría, deseaba castrarse (Apol. I, 29). El fenómeno era también practicado en el ambiente
pagano (W. Stevenson. The Rise of Eunuchs
in Greco-Roman Antiquity). Prueba de la relativa frecuencia de los casos de
auto-castración es la legislación contraria a ella: en el ámbito pagano,
Domiciano y luego Adriano prohibieron la castración y en el ámbito cristiano,
un siglo más tarde, el concilio de Nicea excluye a los castrados de las órdenes
sagradas (Canon 1). Estos datos impiden dudar de la auto-castración de
Orígenes.
Fuente: CRISTO MÉDICO, SEGÚN ORÍGENES, Samuel
Fernández.
Studia Ephemeridis Augustinianum.
Selección de:
Elías Limón González.
*El subtítulo es mío.
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