La dualidad en el conocimiento de Cristo
“Si
nosotros hemos conocido a Cristo según la carne, no le conocemos más.” Es por
lo tanto hecho carne y, se convirtió en carne, habitó entre nosotros, no fuera
de con nosotros. Habitó entre nosotros, vino con nosotros, Él no queda bajo su
primera forma; Él nos hace subir en espíritu sobre la montaña elevada, nos ha
mostrado su forma gloriosa y el resplandor de sus vestiduras; no solamente de
Él, además de la ley espiritual también, es decir de Moisés que le hemos visto
en la gloria al mismo tiempo que Jesús; Él nos ha mostrado igualmente toda la
profecía que no estaba muerta después de su encarnación, quien era transportado
al cielo, simbolizado por Elías. El que ha contemplado eso puede decir: “Vimos
su gloria como la que el hijo único recibe del Padre, plena de gracia y de
verdad.”
La
reanudación, aquí, por Orígenes de las ideas que les son caras, el ejemplo de
la transfiguración dado como símbolo de la dualidad en el conocimiento de
Cristo, de la ascensión desde la visión de su carne hasta la contemplación de
su divinidad y, por ella, del Padre, esta ascensión de los hombres desde la
carne, a partir desde los sentidos, y desprendiéndose de ellos, άπό αίσθητω͊ν,
todo eso describe el conocimiento de Dios por Cristo tal como Orígenes lo
concibe, responde de cierta manera al desprendimiento de la carne en el orden
del conocimiento…
ORIGÈNE ET LA FUNTION RÉVÉLATRICE DU VERBE
INCARNÉ PAR MARGUERITE HARL.
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