Celso reconocía de los judíos y de los cristianos los
propósitos siguientes:
“A nosotros Dios revela y predice todo de
antemano: descuida el mundo entero y el movimiento del cielo, y sin preocuparse
de la vasta tierra, gobierna para nosotros solamente, solo se comunica con nosotros
por medio de sus mensajeros, cesa de enviarles y de buscar por qué medio
estemos unidos a Él para siempre. Hay un
Dios, e inmediatamente después de Él, nosotros, ya que nosotros fuimos creados
por Él enteramente semejantes a Dios; todo nos es subordinado: la tierra, el
agua, el aire, las estrellas; todo existe para nosotros y está ordenado a
nuestro servicio” (Contra Celso
IV, 23).
Y concluye:
“Creo
verdaderamente haber demostrado, mediante el cual antecede, como todas las
cosas han sido hechas para el Hombre y para todos los seres racionales. Ya que
es principalmente para el animal racional que todas las cosas han sido creadas”
(IV, 99).
Les Pères de l'Église et la théologie chrétienne, Michel Fédou.
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