Despide a los parásitos, y has venir a tu mesa a
Cristo. Si tú compartes la sal y la mesa, Él estará contigo a la hora del
juicio; Él sabe lo que vale una mesa compartida. Si los ladrones lo saben, con
más fuerte razón el Maestro. Acuérdate en que forma ha justificado a la
prostituta alrededor de su mesa, por lo que reprocha a Simón diciéndole: tú no
me has abrazado. Si cuando se te da de comer no lo haces, con más razón se te
dará la recompensa si lo haces. No consideres al pobre que se te acerca sucio y
roñoso; piensa que es Cristo quien a través de él penetra en tu casa, y deja de
tener esa crueldad.
Juan Crisóstomo, Homilía 48 sobre Mateo
No hay comentarios:
Publicar un comentario