jueves, 21 de junio de 2012

En Clase de Teología

     Con gusto ayer, después de haber terminado apenas la introducción a la mística, advertía a mis alumnos la dificultad que conlleva su estudio, por salirse de todo parámetro a cualquier otro tema; les decía, que no había pasado con mis alumnos, pero suele ocurrir a algunas personas al estudiar a San Juan de la Cruz, les afecte tanto, que pueden llegar a tener verdaderas crisis existenciales.

     Todavía no terminaba, cuando una de mis alumnas (una señora, ya mayor) me arrebata la palabra:

     -¡Eso es lo que usted cree, porque nosotros no le decimos nada! Pero yo al salir de su clase, ya no tomo taxi; y es que me da mucha pena la preocupación de los demás pasajeros:

     -¿Qué le pasa señora?

     -¿Le ha ocurrido alguna desgracia?

     -¿Le podemos ayudar en algo?

     ¡Se le habrá muerto el marido! comenta otro.

     -¡No!, les digo yo

     -¿Entonces, cual es su motivo?

     Y yo, sin poder controlar mi llanto, les digo: -es que vengo de tomar clases de teología…

Es por eso que ahora, prefiero irme a mi casa caminado, haciendo hora y media de camino.



Elías Limón Gléz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario