En Clase de Teología
Con gusto ayer, después de haber terminado apenas la introducción a la mística, advertía a mis alumnos la dificultad que conlleva su estudio, por salirse de todo parámetro a cualquier otro tema; les decía, que no había pasado con mis alumnos, pero suele ocurrir a algunas personas al estudiar a San Juan de la Cruz, les afecte tanto, que pueden llegar a tener verdaderas crisis existenciales.Todavía no terminaba, cuando una de mis alumnas (una señora, ya mayor) me arrebata la palabra:
-¡Eso es lo que usted cree, porque nosotros no le decimos nada! Pero yo al salir de su clase, ya no tomo taxi; y es que me da mucha pena la preocupación de los demás pasajeros:
-¿Qué le pasa señora?
-¿Le ha ocurrido alguna desgracia?
-¿Le podemos ayudar en algo?
¡Se le habrá muerto el marido! comenta otro.
-¡No!, les digo yo
-¿Entonces, cual es su motivo?
Y yo, sin poder controlar mi llanto, les digo: -es que vengo de tomar clases de teología…
Es por eso que ahora, prefiero irme a mi casa caminado, haciendo hora y media de camino.
Elías Limón Gléz.
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