Relato de primavera
Una mañana de abril, estaba atareado frente a la computadora, de pronto y por sobre los sonidos del aparato tocadiscos, destacan desde la puerta, la música de unas vocecitas: ¡Papa Elías, papá Elías! trayendo en sus manitas Kenya y Nairobi Celina una bolsita con galletas, según me dijeron: “he-chas por ellas mis-mas”.
-¿Todas son para mí? les pregunté.
-¡No!-, me contesto Nairobita; -una es para ti, la otra para Mamá Celina, otra para Elías, y ésta otra para Flor (la sirvienta)-; al momento mi pequeña nieta se sentaba a mi lado donde estaba trascribiendo… Después de cavilar un poco, me intercepta con su pregunta:
-¿Qué estas haciendo Papá Elías? –
-Estoy escribiendo-, le contesté.
- ¿Y qué es lo que escribes?-
-Mira-, le dije: -éste libro gruesote ya lo leí, y subrayé lo más importante, y eso es lo que ahora estoy escribiendo para después releer y entenderlo mejor-.
-¡Ah!-, fue la expresión con que me interpeló.
- “¿Qué pensaste?”-, le dije bromeando, -¿que estaba escribiéndole una carta a una novia para conseguirte otra Mamá Celina?- Rápidamente me terminó diciendo:
- ¡Sí, eso creí, pero no!
Elías Limón González.
No hay comentarios:
Publicar un comentario