lunes, 18 de junio de 2012

Relato de primavera


     Una mañana de abril, estaba atareado frente a la computadora, de pronto y por sobre los sonidos del aparato tocadiscos, destacan desde la puerta, la música de unas vocecitas: ¡Papa Elías, papá Elías! trayendo en sus manitas Kenya y Nairobi Celina una bolsita con galletas, según me dijeron: “he-chas por ellas mis-mas”.


     -¿Todas son para mí? les pregunté.


      -¡No!-, me contesto Nairobita; -una es para ti, la otra para Mamá Celina, otra para Elías, y ésta otra para Flor (la sirvienta)-; al momento mi pequeña nieta se sentaba a mi lado donde estaba trascribiendo… Después de cavilar un poco, me intercepta con su pregunta:


     -¿Qué estas haciendo Papá Elías? –


     -Estoy escribiendo-, le contesté.


     - ¿Y qué es lo que escribes?-


     -Mira-, le dije: -éste libro gruesote ya lo leí, y subrayé lo más importante, y eso es lo que ahora estoy escribiendo para después releer y entenderlo mejor-.


     -¡Ah!-, fue la expresión con que me interpeló.


     - “¿Qué pensaste?”-, le dije bromeando, -¿que estaba escribiéndole una carta a una novia para conseguirte otra Mamá Celina?- Rápidamente me terminó diciendo:


     - ¡Sí, eso creí, pero no!










Elías Limón González.

No hay comentarios:

Publicar un comentario