jueves, 21 de junio de 2012

Tres Alegres Hermanos


     Todo aquello lo habían convertido en un ambiente auténticamente medieval: los tres pequeños hermanos; Sahir, de cuatro, y de dos años los gemelos Dante y Kiev, comían de su cuenco avena cocinada con leche, como unos verdaderos vikingos. Al llegar, me di cuenta que Sahir, más que comer, se la pasaba intercambiándoles las cucharas haciendo un verdadero desbarajuste.

     -¡Carajos Cuasimodos!-, cariñosamente así les digo yo a mis nietos; -voy a ponerles un tapete para que no derramen la comida.

     -¡Yo no ero carajo!, me reclama Kiev, al punto que les ponía a cada uno, uvas pasas sobre su avena.

     -¡Yo no las quielo!, me dice Dante al probarlas.

     - ¡Esta bien!, le digo, yo me las como; al retirárselas de su porción, mi desparpajo hace que derrame un poco del alimento sobre la mesa.

     Intrépidamente me acusa Dante:

    -¡Tú lo tirates! !Tú eres carajo!



Elías Limón González.

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