“UN SUEÑO”
(Cuento Charro)
Para Africa, mi hija.
(Con motivo de su partida para estudiar carrera)
No recuerdo en que lienzo te despedías charreando como escaramuza. Lo cierto es que, no lejos, había una gran pista de carreras... y tu querías correr.
Era una pista larga y difícil de unas seis u ochocientas varas. Exigían mucho para llegar a competir en ella: el peso adecuado, conocimiento y sobre todo mucha habilidad. Dada tu experiencia estas pruebas te las dieron por pasadas. Se requería un caballo especial, adecuado para ella, de buenos cascos e impecable conformación.
Tan luego como terminaste con tu faena, arriscándote las crinolinas y fajándote las calzoneras, te pusiste a competir en serio; como toda una profesional en carrera parejera.
Yo tenía mucho pendiente porque esto ya no era un juego, una diversión.
En la escaramuza yo te podía aconsejar, revisar, asesorar y hasta había tiempo con un grito avisarte: ¡Distancia, Postura!... (¡Que momentos y emociones gocé y viví junto a ti!) ahora no, al sombrerazo habías arrancado y sólo te veía desde atrás; lo grave es que llovía, el terreno estaba fangoso. Temí te pasara algo, quizá te pudieras resbalar.
Al momento no pensé más, salté la valla y brinqué a la pista: solamente alcancé ver que te atrasaste un poco, pero tu con gran impulso vareabas tu caballo.
A pesar de la lluvia, del lodo y el viento, no te dejabas. A mi solo me alcanzaba el lodo que arrojaban los cascos con la fuerza de sus patas los caballos.
Por lo anchura de sus ancas y la estructura de sus corvas, reconocí que ibas en “EL SUEÑO”, tu caballo. Eso me dio confianza. Ibas en el sueño, el sueño de tu vida.
Lo último que divisé es que ya ibas sola, a toda carrera, como dicen en el campo: ‘sin vara’.
Por la distancia, ya no te alcanzaba a ver. No resistí mas, angustiado, con fiebre y bañado en sudor desperté gritando:
¡AFRICAAAA! ¡AFRICAAAAAA!
Elías Limón González
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